• Serynthia Feu

    Hola hermanita... Perdón si entre así a tu habitación~ esque estaba preocupada por ti... Quería saber si puedo dormir contigo, así me siento un poquito más segura que no te ocurrirá nada.

    •Filyn tenía a su hermanita mayor abrazada por la espalda, después de lo que le ocurrió en el club ella estaba muy preocupada que algo más le pasará y quería asegurarse de que no fuera así.

    Filyn quería mucho a su hermanita mayor y sentía la necesidad de estar con ella a todo momento por si acaso•
    [pulse_green_whale_937] Hola hermanita... Perdón si entre así a tu habitación~ esque estaba preocupada por ti... Quería saber si puedo dormir contigo, así me siento un poquito más segura que no te ocurrirá nada. •Filyn tenía a su hermanita mayor abrazada por la espalda, después de lo que le ocurrió en el club ella estaba muy preocupada que algo más le pasará y quería asegurarse de que no fuera así. Filyn quería mucho a su hermanita mayor y sentía la necesidad de estar con ella a todo momento por si acaso•
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  • Definitivamente no los perdonare, hare que paguen con la sangre de sus hijos.
    Definitivamente no los perdonare, hare que paguen con la sangre de sus hijos.
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  • Toda vestida de negro pero bien cursi y melosa.

    || Perdón por el spam. (?)
    Toda vestida de negro pero bien cursi y melosa. || Perdón por el spam. (?)
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  • Estaba frustrado, perder el tiempo no es uno de mis hobbies, pero tampoco puedo parecer más sospechoso de lo normal.

    Debia admirar habían sido amables al darme un cigarrillo, solían ayudarme a pensar mejor, mientras los oficiales llegaban, y yo pensaba en cuál de todos los grandes problemas que me eh metido me trajo a esta situación, quiero decir acepte venir sin preguntar ni oponerme, por mera diversión pero estoy.... Ya estaba tomando más tiempo del debido.

    El rechinido de la puerta se escuchó minutos después y entrando a la habitación el oficial , no tardó en llegar a la mesa sonriendo como si hubiera atrapado al ratón y arrojó una fotografía sobre la mesa. La imagen estaba en blanco y negro, granulada, tomada desde un ángulo incómodo y a una distancia considerable. En ella, mi silueta apenas se distinguía entre las sombras de un callejón industrial en Sicilia, sosteniendo un cigarrillo a medio encender.

    Observé el papel un par de segundos inclinando ligeramente mi cabeza a la derecha, luego, levanté las manos esposadas con lentitud, llevándome el cigarrillo a los labios para dar una calada profunda. Exhalé el humo directamente hacia el rostro del policía, observando cómo sus ojos se entrecerraban con una mezcla de furia y frustración.

    —¿Eso es todo? —pregunté, deslizando la fotografía con la punta del dedo índice—. Esperaba algo con mejor resolución, Oficial. Mis trajes suelen fotografiar mucho mejor que este desastre de píxeles.

    —No te hagas el gracioso, Malatesta —dijo él, apoyando ambas manos sobre la mesa, inclinándose hacia mí para recortar la distancia—. Sabemos que estuviste ahí esa noche. Sabemos de ese negoció en el muelle y sabemos perfectamente qué significa tu apellido en esa zona. Esa foto te sitúa en la escena del crimen.

    Curve mi ceja derecha al escucharlo mirándolo fijamente mientras una sonrisa ligera, casi perezosa, se dibujaba en mis labios.
    —Esa foto me sitúa fumando en un callejón. Nada más —respondí con una calma arrastrada, modulando la voz con una perfecta elegancia aristocrática—. No hay armas en mis manos, no hay bolsas con mercancía, no hay rostros de terceros. Solo soy un empresario italiano disfrutando del aire nocturno. Verá... el problema de la policía es que confunden sus desesperados deseos de atrapar a un Malatesta con pruebas reales.

    —Podemos retenerte, Alessandro. Podemos hacer que esto sea muy largo para ti.—

    Dejé escapar una risa suave, un sonido magnético que carecía por completo de nerviosismo.
    —No, no pueden. Los dos sabemos cómo funciona este juego. Para retenerme más de unas pocas horas necesitan algo que sostenga su teoría ante un juez, y lo único que tiene ahí es un pésimo retrato de mi peor perfil —me incliné un poco hacia adelante, haciendo que las esposas tintinearan sobre la madera—. Mi apellido no solo compra hoteles, Oficial. Compra los mejores bufetes de abogados de Milán y Roma. En el momento en que mi abogado pise esta comisaría, esta fotografía va a terminar en la basura, y usted va a tener que explicarle a sus superiores por qué hizo perder el tiempo a un ciudadano que paga puntualmente sus impuestos.

    El oficial apretó la mandíbula, pero no respondió. Sus dedos comenzaron a tamborilear contra sus muslos, revelando el sutil pánico de quien sabe que acaba de perder el control de la conversación.
    —Así que hagamos esto más sencillo —continué en un susurro peligrosamente tranquilo, sosteniendo su mirada con mis ojos ámbar—. Guarde la foto, quíteme estas molestas esposas y déjeme terminar mi cigarrillo en paz. No soy un hombre violento, no me gusta la crueldad gratuita... pero detesto que me hagan perder el tiempo con juegos de aficionados.
    Estaba frustrado, perder el tiempo no es uno de mis hobbies, pero tampoco puedo parecer más sospechoso de lo normal. Debia admirar habían sido amables al darme un cigarrillo, solían ayudarme a pensar mejor, mientras los oficiales llegaban, y yo pensaba en cuál de todos los grandes problemas que me eh metido me trajo a esta situación, quiero decir acepte venir sin preguntar ni oponerme, por mera diversión pero estoy.... Ya estaba tomando más tiempo del debido. El rechinido de la puerta se escuchó minutos después y entrando a la habitación el oficial , no tardó en llegar a la mesa sonriendo como si hubiera atrapado al ratón y arrojó una fotografía sobre la mesa. La imagen estaba en blanco y negro, granulada, tomada desde un ángulo incómodo y a una distancia considerable. En ella, mi silueta apenas se distinguía entre las sombras de un callejón industrial en Sicilia, sosteniendo un cigarrillo a medio encender. Observé el papel un par de segundos inclinando ligeramente mi cabeza a la derecha, luego, levanté las manos esposadas con lentitud, llevándome el cigarrillo a los labios para dar una calada profunda. Exhalé el humo directamente hacia el rostro del policía, observando cómo sus ojos se entrecerraban con una mezcla de furia y frustración. —¿Eso es todo? —pregunté, deslizando la fotografía con la punta del dedo índice—. Esperaba algo con mejor resolución, Oficial. Mis trajes suelen fotografiar mucho mejor que este desastre de píxeles. —No te hagas el gracioso, Malatesta —dijo él, apoyando ambas manos sobre la mesa, inclinándose hacia mí para recortar la distancia—. Sabemos que estuviste ahí esa noche. Sabemos de ese negoció en el muelle y sabemos perfectamente qué significa tu apellido en esa zona. Esa foto te sitúa en la escena del crimen. Curve mi ceja derecha al escucharlo mirándolo fijamente mientras una sonrisa ligera, casi perezosa, se dibujaba en mis labios. —Esa foto me sitúa fumando en un callejón. Nada más —respondí con una calma arrastrada, modulando la voz con una perfecta elegancia aristocrática—. No hay armas en mis manos, no hay bolsas con mercancía, no hay rostros de terceros. Solo soy un empresario italiano disfrutando del aire nocturno. Verá... el problema de la policía es que confunden sus desesperados deseos de atrapar a un Malatesta con pruebas reales. —Podemos retenerte, Alessandro. Podemos hacer que esto sea muy largo para ti.— Dejé escapar una risa suave, un sonido magnético que carecía por completo de nerviosismo. —No, no pueden. Los dos sabemos cómo funciona este juego. Para retenerme más de unas pocas horas necesitan algo que sostenga su teoría ante un juez, y lo único que tiene ahí es un pésimo retrato de mi peor perfil —me incliné un poco hacia adelante, haciendo que las esposas tintinearan sobre la madera—. Mi apellido no solo compra hoteles, Oficial. Compra los mejores bufetes de abogados de Milán y Roma. En el momento en que mi abogado pise esta comisaría, esta fotografía va a terminar en la basura, y usted va a tener que explicarle a sus superiores por qué hizo perder el tiempo a un ciudadano que paga puntualmente sus impuestos. El oficial apretó la mandíbula, pero no respondió. Sus dedos comenzaron a tamborilear contra sus muslos, revelando el sutil pánico de quien sabe que acaba de perder el control de la conversación. —Así que hagamos esto más sencillo —continué en un susurro peligrosamente tranquilo, sosteniendo su mirada con mis ojos ámbar—. Guarde la foto, quíteme estas molestas esposas y déjeme terminar mi cigarrillo en paz. No soy un hombre violento, no me gusta la crueldad gratuita... pero detesto que me hagan perder el tiempo con juegos de aficionados.
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  • —Hmff... Perdón, no me he transformado por completo. Espero no haberte pinchado.
    —Hmff... Perdón, no me he transformado por completo. Espero no haberte pinchado.
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  • — ¿Me creíste una delicada flor de verano?. Olvidas por completo que las rosas tienen espinas pero yo soy planta carnívora, prepárate para perder está ronda. — La última bola de billar a punto de entrar en el hoyo, a nada de regalarle la victoria y burlarse en la cara del imbécil que pregunto si el tono de su piel es natural.

    Lo es y con muchísimo orgullo lo dejara claro.
    — ¿Me creíste una delicada flor de verano?. Olvidas por completo que las rosas tienen espinas pero yo soy planta carnívora, prepárate para perder está ronda. — La última bola de billar a punto de entrar en el hoyo, a nada de regalarle la victoria y burlarse en la cara del imbécil que pregunto si el tono de su piel es natural. Lo es y con muchísimo orgullo lo dejara claro.
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  • back to work ~♥
    (perdón por el screamer de chichis °_°)
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  • — Llegas tarde. Te voy a cobrar extra por eso. —

    Guarda su celular en un bolsillo de la chaqueta térmica. Ladea el rostro al ver la expresión perpleja en el rostro ajeno, de la persona que la había contactado por internet.

    — ¿Qué pasa? Sí, yo soy la "hechicera de los recuerdos". . . Que no elegí yo ese nombre, me lo pusieron en internet. ¿Qué esperabas? ¿Una bruja de caricatura, con la nariz encorvada, piel verde y una verruga? —

    Suspira. Cierra la sombrilla y se truena los dedos.

    — Ya. A lo que venimos. ¿Qué quieres perder? ¿Qué quieres olvidar? ¿Qué quieres recordar, modificar o recuperar? Ah, sí, te advierto que va a doler un poco. —
    — Llegas tarde. Te voy a cobrar extra por eso. — Guarda su celular en un bolsillo de la chaqueta térmica. Ladea el rostro al ver la expresión perpleja en el rostro ajeno, de la persona que la había contactado por internet. — ¿Qué pasa? Sí, yo soy la "hechicera de los recuerdos". . . Que no elegí yo ese nombre, me lo pusieron en internet. ¿Qué esperabas? ¿Una bruja de caricatura, con la nariz encorvada, piel verde y una verruga? — Suspira. Cierra la sombrilla y se truena los dedos. — Ya. A lo que venimos. ¿Qué quieres perder? ¿Qué quieres olvidar? ¿Qué quieres recordar, modificar o recuperar? Ah, sí, te advierto que va a doler un poco. —
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  • [después de lo ocurrido esa noche en el club Gyuseki no podía seguir yendo con su apariencia normal debido a que desde hace rato lo miraban con sospechas y era muy probable que ya supieran que el era ese dragón, esto lo llevo a tomar ciertas medidas]

    ¿Donde esta? ¿¡En donde lo puse!? Vamos piensa piensa tiene que estar en algúna.. ¡Mí caja de recuerdos!

    ×iria hacia mí habitación dentro del departamento para estirar mí brazo bajo la cama y retirar una caja de madera algo descuidada que su único seguro eran pequeñas cuerdas en mal estado, recogí la caja entre mis manos para ir hacia la sala y tomar asiento en el sofá para desatar esas cuerdas y al abrirla el contenido de la caja era un collar dorado con un cristal de color rosa×

    Por un momento creí haberte perdido.. eres uno de los pocos recuerdos que tengo de su majestad así que perderte sería muy malo para mí salud mental.. según lo que me dijo la reina ella usaba esto para tomar una forma humana y pasar desapercibida así que lo lamento pero tendré que usarlo

    ×sin pensarlo más tiempo colocaría la cadena del collar alrededor de mí cuello y entonces el collar se volvió invisible frente a mis narices×

    ¿Y el collar? No puede ser no me digan que ya lo perdí.. aunque sinceramente no siento ningún cambio

    ×me levanté del sofá y lo primero que hice fue acercarme al espejo donde observaria mí reflejo con sorpresa y a la vez vergüenza×

    ¿¡Porque el cabello y los ojos son rosas!? Debí haberlo suponido.. es su color favorito después de todo.. TnT
    [después de lo ocurrido esa noche en el club Gyuseki no podía seguir yendo con su apariencia normal debido a que desde hace rato lo miraban con sospechas y era muy probable que ya supieran que el era ese dragón, esto lo llevo a tomar ciertas medidas] ¿Donde esta? ¿¡En donde lo puse!? Vamos piensa piensa tiene que estar en algúna.. ¡Mí caja de recuerdos! ×iria hacia mí habitación dentro del departamento para estirar mí brazo bajo la cama y retirar una caja de madera algo descuidada que su único seguro eran pequeñas cuerdas en mal estado, recogí la caja entre mis manos para ir hacia la sala y tomar asiento en el sofá para desatar esas cuerdas y al abrirla el contenido de la caja era un collar dorado con un cristal de color rosa× Por un momento creí haberte perdido.. eres uno de los pocos recuerdos que tengo de su majestad así que perderte sería muy malo para mí salud mental.. según lo que me dijo la reina ella usaba esto para tomar una forma humana y pasar desapercibida así que lo lamento pero tendré que usarlo ×sin pensarlo más tiempo colocaría la cadena del collar alrededor de mí cuello y entonces el collar se volvió invisible frente a mis narices× ¿Y el collar? No puede ser no me digan que ya lo perdí.. aunque sinceramente no siento ningún cambio ×me levanté del sofá y lo primero que hice fue acercarme al espejo donde observaria mí reflejo con sorpresa y a la vez vergüenza× ¿¡Porque el cabello y los ojos son rosas!? Debí haberlo suponido.. es su color favorito después de todo.. TnT
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  • ¿Quién de nosotros no ha mirado hacia el cielo en una noche estrellada, perdido en el asombro ante la inmensidad del espacio y la belleza de las estrellas?
    ¿Quién de nosotros no ha mirado hacia el cielo en una noche estrellada, perdido en el asombro ante la inmensidad del espacio y la belleza de las estrellas?
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