Shacya Naeko
Esa noche Wook no recibió una llamada de ella, sino de Seojun, el tipo que había designado para que la vigilara.
Salió de prisa del club y le pidió prestado la motocicleta a su buen amigo el bartender del local.
Condujo hasta la dirección que le había compartido Seojun, ya que la pulsera se había apagado de repente. Al llegar no vió ni a su amigo ni a Shacya, pues ambos estaban dentro de un enorme galpón escondido a las afueras de la ciudad.
Respiró hondo y trató de poner en práctica lo que ya venía planeando si algo así pasaba; pelear hasta poner a salvo a esos dos.
Esa noche Wook no recibió una llamada de ella, sino de Seojun, el tipo que había designado para que la vigilara.
Salió de prisa del club y le pidió prestado la motocicleta a su buen amigo el bartender del local.
Condujo hasta la dirección que le había compartido Seojun, ya que la pulsera se había apagado de repente. Al llegar no vió ni a su amigo ni a Shacya, pues ambos estaban dentro de un enorme galpón escondido a las afueras de la ciudad.
Respiró hondo y trató de poner en práctica lo que ya venía planeando si algo así pasaba; pelear hasta poner a salvo a esos dos.
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Esa noche Wook no recibió una llamada de ella, sino de Seojun, el tipo que había designado para que la vigilara.
Salió de prisa del club y le pidió prestado la motocicleta a su buen amigo el bartender del local.
Condujo hasta la dirección que le había compartido Seojun, ya que la pulsera se había apagado de repente. Al llegar no vió ni a su amigo ni a Shacya, pues ambos estaban dentro de un enorme galpón escondido a las afueras de la ciudad.
Respiró hondo y trató de poner en práctica lo que ya venía planeando si algo así pasaba; pelear hasta poner a salvo a esos dos.