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    Definitivamente, la situación se ha vuelto crítica en el fandom de Supernatural:

    Somos 8 Dean Winchester… y solo 1 Sam.

    Sí.

    Ocho hermanos mayores traumatizados, sarcasmo incluido, y un único Sam intentando sobrevivir al apocalipsis social.

    Buscamos a usuarios que quieran traer a Sam Winchester con ganas de rolear, que roleen bonito, desarrollar tramas, crear vínculo fraternal real y meterse de lleno en historias intensas, emocionales y con peso narrativo. Aquí hay Dean de sobra para elegir, tramas abiertas, conflictos, cazas, drama y familia rota esperando reconstruirse (o romperse un poco más).


    ¿Qué puedes encontrar en el fandom?

    ➤ Rol activo y comprometido

    ➤ Tramas extensas y bien trabajadas

    ➤ Desarrollo emocional y canónico o salido del canon

    ➤ Respeto por los personajes y por el ritmo de cada rol y cada usuario


    ¿Qué buscamos?

    ➤ Usuarios que traigan a Sam Winchester y que tengan iniciativa

    ➤ Ganas de implicarse y escribir

    ➤ Amor por el canon (y/o flexibilidad para adaptarlo)

    ➤ Personaje 3D, OBVIAMENTE


    Si alguna vez pensaste “pobre Sam, siempre solo”, este es tu momento.

    Ven. Te necesitamos.

    Y Dean también (aunque no lo vaya a admitir).
    Definitivamente, la situación se ha vuelto crítica en el fandom de Supernatural: Somos 8 Dean Winchester… y solo 1 Sam. Sí. Ocho hermanos mayores traumatizados, sarcasmo incluido, y un único Sam intentando sobrevivir al apocalipsis social. Buscamos a usuarios que quieran traer a Sam Winchester con ganas de rolear, que roleen bonito, desarrollar tramas, crear vínculo fraternal real y meterse de lleno en historias intensas, emocionales y con peso narrativo. Aquí hay Dean de sobra para elegir, tramas abiertas, conflictos, cazas, drama y familia rota esperando reconstruirse (o romperse un poco más). ¿Qué puedes encontrar en el fandom? ➤ Rol activo y comprometido ➤ Tramas extensas y bien trabajadas ➤ Desarrollo emocional y canónico o salido del canon ➤ Respeto por los personajes y por el ritmo de cada rol y cada usuario ¿Qué buscamos? ➤ Usuarios que traigan a Sam Winchester y que tengan iniciativa ➤ Ganas de implicarse y escribir ➤ Amor por el canon (y/o flexibilidad para adaptarlo) ➤ Personaje 3D, OBVIAMENTE Si alguna vez pensaste “pobre Sam, siempre solo”, este es tu momento. Ven. Te necesitamos. Y Dean también (aunque no lo vaya a admitir).
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    ╔════════ ≪ • ❈ • ≫ ════════╗
    BUSCO ROL 1x1
    ╚════════ ≪ • ❈ • ≫ ════════╝
    Busco un Sesshomaru para desarrollar esta trama.

    La llevo trabajando desde hace muchos años; la he pulido con el tiempo y me gustaría, por fin, poder llevarla a cabo como merece.

    No busco una interpretación rígida o perfecta del personaje, sino a alguien que le aporte matices propios, gustos, detalles personales e ideas que enriquezcan la historia.

    El rol puede desarrollarse como prefieras:

    — pasivo
    — omega
    — ambos alfas

    Me encanta la idea de jugar con dinámicas distintas y profundizar en ellas narrativamente.

    Si te interesa, también podemos llevar dos tramas en paralelo o incluso un 2x2, si así lo deseas.

    Puedes escribirme por privado, donde te explicaré todo con más detalle.

    ✒ Sobre mi estilo de rol
    Mi estilo es extenso, narrativo y muy detallado.

    Busco alguien de la vieja escuela, apasionade por escenas profundas, vívidas y cargadas de tensión dramática.

    Puedo ofrecerte:

    — Narrativa cuidada de escenarios y atmósferas

    — Desarrollo emocional intenso

    — Conflictos bien construidos

    — Drama de calidad

    Antes de iniciar cualquier trama, me gusta conocer los gustos y límites de la otra persona. Cuéntame tus sí y no respecto a géneros o elementos que desees agregar.

    ⭑ ⎯⎯ ᨳ Manejo diversos géneros, especialmente dentro del ámbito psicológico.

    ⭑ ⎯⎯ ᨳ Resumen de la trama principal...

    ᨳᨳᨳLa idea central de esta historia...

    Kagome jamás volvió a cruzar el pozo. Pasaron casi quince años desde la última vez que sintió el viento del Sengoku Jidai rozarle la piel. El vínculo se había roto… o eso creyó. Con el tiempo, comenzó a percibir algo extraño en su interior: el poder de la Perla de Shikon seguía dentro de ella, pero ya no era sólido ni estable. Se consumía lentamente, como si estuviera transformándose en algo más.

    La respuesta llegó demasiado tarde.
    Kagome estaba embarazada.
    Había rehecho su vida y se había casado con un hombre amable, alguien que le ofrecía paz, aunque en ciertos gestos —en silencios específicos— le recordaba dolorosamente a Inuyasha. Nunca dejó de amar a su hanyō, pero aprendió a vivir con la ausencia… o a engañarse creyendo que lo había hecho.

    Entonces, el destino volvió a arrebatarle todo.

    Su esposo murió en un trágico accidente, dejándola sola, viuda y con un hijo creciendo dentro de ella. Un hijo que, desde el vientre, se sentía distinto.

    El parto fue catalogado como “prematuro”, pero nada encajaba. El bebé pesaba casi lo mismo que un niño de un año. Kagome, aferrándose a la lógica humana, intentó convencerse de que existía una explicación médica. Hasta que lo miró a los ojos.

    Lila.

    Un color imposible.

    Esos rasgos… eran idénticos a los de Kikyo.

    El pánico se apoderó de ella cuando los médicos comenzaron a hablar de mellizos. Le explicaron que el segundo bebé había nacido después y que se encontraba en cuidados intensivos. Pero Kagome apenas podía escucharlos. Todo su ser estaba concentrado en lo que sostenía entre sus brazos.

    Eso no era su hijo.

    Comprendió la verdad de golpe, como una herida abierta: la Perla de Shikon no había desaparecido, había tomado forma. Aquello que tenía frente a ella —ese cuerpo pequeño, de cabellos blancos y ojos lila intensos— era la Perla hecha carne.

    Sus manos temblaron.

    El poder que una vez había desatado guerras, deseos y tragedias… ahora respiraba. Lloraba. La miraba.
    Ya no era un objeto maldito.
    Era un ser vivo.

    Y Kagome entendió, con horror absoluto, que el verdadero precio del deseo jamás cumplido acababa de nacer.

    Los años pasaron, y los niños crecieron bajo la atenta mirada de Kagome.
    Kaede, el de cabello negro, era su reflejo más fiel: ojos color chocolate, sonrisa abierta y una mirada llena de vida. Kagome lo había nombrado así, y para él, ella era el centro de su mundo. En Kaede no había nada fuera de lo humano, nada que despertara temor… solo la calidez de un niño que crecía a su propio ritmo.

    Alucard, en cambio, siempre fue distinto.

    No podía decir que no fuera humano, pero su crecimiento era antinatural. Cuando debía aparentar dos años, su cuerpo ya parecía el de un niño de cinco. Cabellos blancos, facciones serenas y perturbadoramente familiares. Cada vez que Kagome lo observaba, sentía un nudo en el pecho: era como ver al hijo que Inuyasha jamás había tenido con Kikyo.

    Era idéntico a ella.

    Solo esos ojos lila rompían la ilusión.
    Con el paso de los años, el miedo de Kagome no hizo más que crecer.
    Cuando llegaron a la adolescencia, sabía que ambos debían tener trece años. Sin embargo, Alucard parecía de dieciséis: alto, de rasgos maduros, con una postura firme que imponía respeto. Se había inclinado naturalmente hacia el arco y la flecha, dominándolos con una precisión inquietante, como si el conocimiento ya estuviera grabado en su sangre.
    Kaede, por el contrario, parecía quedarse atrás. No era débil, pero siempre estaba un paso detrás de su mellizo.

    Eran como el agua y el aceite.
    La abuela no disimulaba su preferencia por Alucard, fascinada por su porte y habilidades, mientras Kagome hacía todo lo posible por reconfortar a Kaede, intentando equilibrar una balanza que se inclinaba cada vez más.

    Con dolor, Kagome comenzó a notar el paralelismo cruel: sus hijos repetían su propia historia con Kikyo, pero en una versión masculina, retorcida por el destino.

    Y Kaede… Kaede empezó a cambiar.
    Las emociones negativas comenzaron a germinar en su interior: celos, resentimiento, una sombra silenciosa que crecía cada vez que era comparado con Alucard. Cada mirada, cada elogio ajeno, era una herida más.
    Kagome lo supo entonces.

    El verdadero conflicto apenas estaba comenzando.

    Hizo todo lo posible por mantenerlos alejados de aquel lugar, como si la distancia pudiera contener al destino.

    Evitó enfrentamientos, separó discusiones, suavizó silencios… cualquier cosa con tal de que Kaede y Alucard no chocaran de frente. Sabía que algo terrible podía surgir de esa fricción.

    Pero no fue suficiente.

    El accidente ocurrió poco antes de que cumplieran dieciocho años. Su madre falleció de forma repentina; su abuelo había muerto muchos años atrás, y Kagome quedó nuevamente sola, rota por una pérdida que no vio venir. Desde el primer instante sintió algo más: el pozo latía.

    No como antes.

    Su poder ya no era el mismo, estaba debilitado, fragmentado… como si hubiera sido drenado durante años.
    El día del funeral fue insoportable. El aire pesaba, la lluvia caía sin pausa y el dolor se mezclaba con una tensión que Kagome no supo leer a tiempo. Los mellizos comenzaron a discutir, palabras cargadas de resentimiento y reproches acumulados. Ella no se dio cuenta de cuándo se alejaron.

    Solo sintió el llamado.

    El pozo se abrió.

    Kagome corrió bajo la lluvia, el corazón golpeándole el pecho con violencia.

    Cuando llegó, la escena la paralizó: Kaede había empujando a Alucard. El pelinegro la miraba con horror, llorando, suplicando sin palabras.

    Entonces ocurrió.

    Del pozo emergió algo imposible: un tentáculo oscuro se alzó y se enroscó alrededor de Kaede, arrastrándolo sin darle tiempo a gritar.

    Kagome gritó su nombre, buscó desesperadamente algo con qué defenderse, y cuando logró tomar un hacha para reaccionar…

    Ya era tarde.

    El pozo antiguo se los había devorado.

    El silencio que quedó fue peor que cualquier grito.

    Kagome cayó de rodillas, empapada por la lluvia, entendiendo por fin que el pozo no solo había esperado… había reclamado lo que siempre le perteneció.

    ┌─────── ⋆⋅☆⋅⋆ ───────┐
    Requisitos / Info sobre mi rol
    └─────── ⋆⋅☆⋅⋆ ───────┘
    ✧ Manejo múltiples personajes para que la historia nunca se estanque.
    ✧ Me adapto con facilidad a los personajes que me brindes.
    ✧ Ortografía cuidada y estética en cada respuesta.
    ✧ Horarios flexibles; tengo dos trabajos y universidad, pido paciencia .
    ✧ Nada de tramas planas ni excesivamente dulces.
    Busco drama, oscuridad, misterio y emociones intensas
    ╔════════ ≪ • ❈ • ≫ ════════╗ 🌑 BUSCO ROL 1x1 🌑 ╚════════ ≪ • ❈ • ≫ ════════╝ Busco un Sesshomaru para desarrollar esta trama. La llevo trabajando desde hace muchos años; la he pulido con el tiempo y me gustaría, por fin, poder llevarla a cabo como merece. No busco una interpretación rígida o perfecta del personaje, sino a alguien que le aporte matices propios, gustos, detalles personales e ideas que enriquezcan la historia. El rol puede desarrollarse como prefieras: — pasivo — omega — ambos alfas Me encanta la idea de jugar con dinámicas distintas y profundizar en ellas narrativamente. Si te interesa, también podemos llevar dos tramas en paralelo o incluso un 2x2, si así lo deseas. 📩 Puedes escribirme por privado, donde te explicaré todo con más detalle. ✒ Sobre mi estilo de rol Mi estilo es extenso, narrativo y muy detallado. Busco alguien de la vieja escuela, apasionade por escenas profundas, vívidas y cargadas de tensión dramática. Puedo ofrecerte: — Narrativa cuidada de escenarios y atmósferas — Desarrollo emocional intenso — Conflictos bien construidos — Drama de calidad Antes de iniciar cualquier trama, me gusta conocer los gustos y límites de la otra persona. Cuéntame tus sí y no respecto a géneros o elementos que desees agregar. ⭑ ⎯⎯ ᨳ Manejo diversos géneros, especialmente dentro del ámbito psicológico. ⭑ ⎯⎯ ᨳ Resumen de la trama principal... ᨳᨳᨳLa idea central de esta historia... Kagome jamás volvió a cruzar el pozo. Pasaron casi quince años desde la última vez que sintió el viento del Sengoku Jidai rozarle la piel. El vínculo se había roto… o eso creyó. Con el tiempo, comenzó a percibir algo extraño en su interior: el poder de la Perla de Shikon seguía dentro de ella, pero ya no era sólido ni estable. Se consumía lentamente, como si estuviera transformándose en algo más. La respuesta llegó demasiado tarde. Kagome estaba embarazada. Había rehecho su vida y se había casado con un hombre amable, alguien que le ofrecía paz, aunque en ciertos gestos —en silencios específicos— le recordaba dolorosamente a Inuyasha. Nunca dejó de amar a su hanyō, pero aprendió a vivir con la ausencia… o a engañarse creyendo que lo había hecho. Entonces, el destino volvió a arrebatarle todo. Su esposo murió en un trágico accidente, dejándola sola, viuda y con un hijo creciendo dentro de ella. Un hijo que, desde el vientre, se sentía distinto. El parto fue catalogado como “prematuro”, pero nada encajaba. El bebé pesaba casi lo mismo que un niño de un año. Kagome, aferrándose a la lógica humana, intentó convencerse de que existía una explicación médica. Hasta que lo miró a los ojos. Lila. Un color imposible. Esos rasgos… eran idénticos a los de Kikyo. El pánico se apoderó de ella cuando los médicos comenzaron a hablar de mellizos. Le explicaron que el segundo bebé había nacido después y que se encontraba en cuidados intensivos. Pero Kagome apenas podía escucharlos. Todo su ser estaba concentrado en lo que sostenía entre sus brazos. Eso no era su hijo. Comprendió la verdad de golpe, como una herida abierta: la Perla de Shikon no había desaparecido, había tomado forma. Aquello que tenía frente a ella —ese cuerpo pequeño, de cabellos blancos y ojos lila intensos— era la Perla hecha carne. Sus manos temblaron. El poder que una vez había desatado guerras, deseos y tragedias… ahora respiraba. Lloraba. La miraba. Ya no era un objeto maldito. Era un ser vivo. Y Kagome entendió, con horror absoluto, que el verdadero precio del deseo jamás cumplido acababa de nacer. Los años pasaron, y los niños crecieron bajo la atenta mirada de Kagome. Kaede, el de cabello negro, era su reflejo más fiel: ojos color chocolate, sonrisa abierta y una mirada llena de vida. Kagome lo había nombrado así, y para él, ella era el centro de su mundo. En Kaede no había nada fuera de lo humano, nada que despertara temor… solo la calidez de un niño que crecía a su propio ritmo. Alucard, en cambio, siempre fue distinto. No podía decir que no fuera humano, pero su crecimiento era antinatural. Cuando debía aparentar dos años, su cuerpo ya parecía el de un niño de cinco. Cabellos blancos, facciones serenas y perturbadoramente familiares. Cada vez que Kagome lo observaba, sentía un nudo en el pecho: era como ver al hijo que Inuyasha jamás había tenido con Kikyo. Era idéntico a ella. Solo esos ojos lila rompían la ilusión. Con el paso de los años, el miedo de Kagome no hizo más que crecer. Cuando llegaron a la adolescencia, sabía que ambos debían tener trece años. Sin embargo, Alucard parecía de dieciséis: alto, de rasgos maduros, con una postura firme que imponía respeto. Se había inclinado naturalmente hacia el arco y la flecha, dominándolos con una precisión inquietante, como si el conocimiento ya estuviera grabado en su sangre. Kaede, por el contrario, parecía quedarse atrás. No era débil, pero siempre estaba un paso detrás de su mellizo. Eran como el agua y el aceite. La abuela no disimulaba su preferencia por Alucard, fascinada por su porte y habilidades, mientras Kagome hacía todo lo posible por reconfortar a Kaede, intentando equilibrar una balanza que se inclinaba cada vez más. Con dolor, Kagome comenzó a notar el paralelismo cruel: sus hijos repetían su propia historia con Kikyo, pero en una versión masculina, retorcida por el destino. Y Kaede… Kaede empezó a cambiar. Las emociones negativas comenzaron a germinar en su interior: celos, resentimiento, una sombra silenciosa que crecía cada vez que era comparado con Alucard. Cada mirada, cada elogio ajeno, era una herida más. Kagome lo supo entonces. El verdadero conflicto apenas estaba comenzando. Hizo todo lo posible por mantenerlos alejados de aquel lugar, como si la distancia pudiera contener al destino. Evitó enfrentamientos, separó discusiones, suavizó silencios… cualquier cosa con tal de que Kaede y Alucard no chocaran de frente. Sabía que algo terrible podía surgir de esa fricción. Pero no fue suficiente. El accidente ocurrió poco antes de que cumplieran dieciocho años. Su madre falleció de forma repentina; su abuelo había muerto muchos años atrás, y Kagome quedó nuevamente sola, rota por una pérdida que no vio venir. Desde el primer instante sintió algo más: el pozo latía. No como antes. Su poder ya no era el mismo, estaba debilitado, fragmentado… como si hubiera sido drenado durante años. El día del funeral fue insoportable. El aire pesaba, la lluvia caía sin pausa y el dolor se mezclaba con una tensión que Kagome no supo leer a tiempo. Los mellizos comenzaron a discutir, palabras cargadas de resentimiento y reproches acumulados. Ella no se dio cuenta de cuándo se alejaron. Solo sintió el llamado. El pozo se abrió. Kagome corrió bajo la lluvia, el corazón golpeándole el pecho con violencia. Cuando llegó, la escena la paralizó: Kaede había empujando a Alucard. El pelinegro la miraba con horror, llorando, suplicando sin palabras. Entonces ocurrió. Del pozo emergió algo imposible: un tentáculo oscuro se alzó y se enroscó alrededor de Kaede, arrastrándolo sin darle tiempo a gritar. Kagome gritó su nombre, buscó desesperadamente algo con qué defenderse, y cuando logró tomar un hacha para reaccionar… Ya era tarde. El pozo antiguo se los había devorado. El silencio que quedó fue peor que cualquier grito. Kagome cayó de rodillas, empapada por la lluvia, entendiendo por fin que el pozo no solo había esperado… había reclamado lo que siempre le perteneció. ┌─────── ⋆⋅☆⋅⋆ ───────┐ 📌 Requisitos / Info sobre mi rol └─────── ⋆⋅☆⋅⋆ ───────┘ ✧ Manejo múltiples personajes para que la historia nunca se estanque. ✧ Me adapto con facilidad a los personajes que me brindes. ✧ Ortografía cuidada y estética en cada respuesta. ✧ Horarios flexibles; tengo dos trabajos y universidad, pido paciencia ⌛. ✧ Nada de tramas planas ni excesivamente dulces. 🔥 Busco drama, oscuridad, misterio y emociones intensas 🔥
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  • No juzgues un libro por su portada.
    Fandom OC
    Categoría Suspenso
    Rhett Zakharov

    Una invitación había sido entregada.

    Ella y el hombre habían tenido un pequeño encuentro en una situación peculiar. Morana se encontraba en su apartamento, un lugar lujoso en lo alto de un edificio. Se podían ver las luces de la ciudad a la distancia.

    Era una noche de lluvia, las gotas golpeaban los cristales, el humo del tabaco se acumulaba en el salón, ya que estaba todo cerrado. El aire acondicionado mantenía el lugar a una temperatura agradable. La luz del lugar era blanca y tenue, a Morana nunca le gustaron las luces intensas.

    En una pequeña mesa de cristal reposaban dos copas, una botella de Pétrus (Vino francés de alta calidad). Rodeando la mesa había un sofá grande en forma de L, de tono grisáceo.

    Morana no acostumbraba a ser paciente, pero ahora mismo no tenía prisa y había encargado a su "compañera" de piso que saliera a hacer unos trabajos para ella, así habría soledad para ambos al momento de hablar de "negocios".

    El sonido de la puerta se hizo presente, Morana se levantó con calma... El sonido de los tacones se hizo notar al acercarse a la puerta.

    Abrió la puerta con calma. — Parece que alguien llega pronto. — Comentó con una tenue sonrisa, abriendo la puerta por completo y permitiendo el paso a su "invitado".
    [theannoyingcriminal75] Una invitación había sido entregada. Ella y el hombre habían tenido un pequeño encuentro en una situación peculiar. Morana se encontraba en su apartamento, un lugar lujoso en lo alto de un edificio. Se podían ver las luces de la ciudad a la distancia. Era una noche de lluvia, las gotas golpeaban los cristales, el humo del tabaco se acumulaba en el salón, ya que estaba todo cerrado. El aire acondicionado mantenía el lugar a una temperatura agradable. La luz del lugar era blanca y tenue, a Morana nunca le gustaron las luces intensas. En una pequeña mesa de cristal reposaban dos copas, una botella de Pétrus (Vino francés de alta calidad). Rodeando la mesa había un sofá grande en forma de L, de tono grisáceo. Morana no acostumbraba a ser paciente, pero ahora mismo no tenía prisa y había encargado a su "compañera" de piso que saliera a hacer unos trabajos para ella, así habría soledad para ambos al momento de hablar de "negocios". El sonido de la puerta se hizo presente, Morana se levantó con calma... El sonido de los tacones se hizo notar al acercarse a la puerta. Abrió la puerta con calma. — Parece que alguien llega pronto. — Comentó con una tenue sonrisa, abriendo la puerta por completo y permitiendo el paso a su "invitado".
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    Grupal
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    Cualquier línea
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  • Después de unas intensas clases de microbiología, no hay nada mejor que desconectarse en el gimnasio, despejar la mente y activar el cuerpo con un buen calentamiento.
    Después de unas intensas clases de microbiología, no hay nada mejor que desconectarse en el gimnasio, despejar la mente y activar el cuerpo con un buen calentamiento.
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  • "Dime qué carencia tienes y te diré con que Don serás bendecido."

    1• Primer Códice.

    🀢 - El Códice del Discernimiento

    La Sabiduría y la Claridad Mental.

    Don: Otorga la habilidad para ver a través de la confusión, el engaño y las emociones intensas.

    Con este don, se pueden tomar decisiones basadas en la lógica y la verdad de una situación.

    2• Segundo Códice.

    🀆 - El Códice de la Primera Voluntad.

    El Valor y la Pasión.

    Don: Este don se activa cuando el portador se enfrenta a una situación paralizante.

    Le da una oleada de coraje, permitiéndole dar el primer paso (enfrentar un miedo, empezar un proyecto, confesar un sentimiento).

    3• Tercer Códice.

    🀛 - Códice de la Provisión

    El Dinero y la Estabilidad.

    Don :Comienza a atraer de forma sutil las "casualidades" o los encuentros que pueden derivar en ganancias financieras o en estabilidad económica a largo plazo (un contacto inesperado, un cambio de empleo que aparece, una inversión que resulta ser exitosa).

    4• Cuarto Códice.

    🂭 - El Códice del Ciclo Cumplido

    El Desapego y la Ruptura.

    Don : Otorga la capacidad de liberarse emocionalmente del pasado.

    Permite al portador dejar de sentirse atado por viejas culpas, amores perdidos o resentimientos, facilitando la curación emocional y el seguir adelante.

    5• Quinto Códice.

    🂾 - El Códice del Mandato Mayor

    La Fuerza y el Liderazgo.

    Don : El portador irradia una autoridad y confianza inusual. Hace que la gente lo escuche, lo respete y confíe en sus palabras.

    Es la fuerza interna manifestada como liderazgo sutil.
    "Dime qué carencia tienes y te diré con que Don serás bendecido." 1• Primer Códice. 🀢 - El Códice del Discernimiento La Sabiduría y la Claridad Mental. Don: Otorga la habilidad para ver a través de la confusión, el engaño y las emociones intensas. Con este don, se pueden tomar decisiones basadas en la lógica y la verdad de una situación. 2• Segundo Códice. 🀆 - El Códice de la Primera Voluntad. El Valor y la Pasión. Don: Este don se activa cuando el portador se enfrenta a una situación paralizante. Le da una oleada de coraje, permitiéndole dar el primer paso (enfrentar un miedo, empezar un proyecto, confesar un sentimiento). 3• Tercer Códice. 🀛 - Códice de la Provisión El Dinero y la Estabilidad. Don :Comienza a atraer de forma sutil las "casualidades" o los encuentros que pueden derivar en ganancias financieras o en estabilidad económica a largo plazo (un contacto inesperado, un cambio de empleo que aparece, una inversión que resulta ser exitosa). 4• Cuarto Códice. 🂭 - El Códice del Ciclo Cumplido El Desapego y la Ruptura. Don : Otorga la capacidad de liberarse emocionalmente del pasado. Permite al portador dejar de sentirse atado por viejas culpas, amores perdidos o resentimientos, facilitando la curación emocional y el seguir adelante. 5• Quinto Códice. 🂾 - El Códice del Mandato Mayor La Fuerza y el Liderazgo. Don : El portador irradia una autoridad y confianza inusual. Hace que la gente lo escuche, lo respete y confíe en sus palabras. Es la fuerza interna manifestada como liderazgo sutil.
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  • Oscuridad, decepción, ira, miedo, dolor... todas esas emociones intensas que pueden devorarte.

    Matar todo lo que hay dentro y dejar solo un recipiente.
    Oscuridad, decepción, ira, miedo, dolor... todas esas emociones intensas que pueden devorarte. Matar todo lo que hay dentro y dejar solo un recipiente.
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    Entre luces y sombras
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    Sobre mi personaje:
    Mi personaje es una joven modelo con una vida que brilla frente a las cámaras, pero oculta un pasado oscuro lleno de secretos, conflictos y decisiones difíciles. A simple vista parece segura y elegante, pero su historia personal está marcada por traiciones, pérdidas y una constante lucha interna que a veces sale a la luz de manera inesperada. Es bisexual, por lo que la química puede surgir con personajes de cualquier género.

    Qué busco en el rol:

    Tramas profundas y complejas que exploren tanto su faceta pública como la privada.

    Conflictos de poder, rivalidades en el mundo de la moda, chantajes, secretos familiares o incluso vínculos con el crimen o el misterio.

    Relaciones emocionales intensas: rivalidades que se convierten en alianzas, romances complicados, amistades con secretos, o vínculos peligrosos que desafíen su moral.

    Dinámicas donde se pueda jugar con tensión, traición, lealtad y redención.

    Preferencias sobre el rol:

    Me gustan los roles con respuestas largas y detalladas, que profundicen en los pensamientos y emociones de los personajes.

    Tramas con continuidad y coherencia: disfruto desarrollando historias que evolucionen y no se queden en interacciones aisladas.

    No importa si el otro personaje ya está creado o se crea nuevo para la trama, estoy abierta a todo.

    Rol literario, con descripciones de entorno, gestos y sentimientos, más allá del diálogo.

    Me adapto a distintos tipos de rol: dramático, romántico, oscuro, thriller, e incluso con toques de misterio o criminal.

    Si tienes alguna idea que encaje con un personaje con pasado oscuro y vida en el mundo de la moda, ¡me encantaría que roleáramos!
    Sobre mi personaje: Mi personaje es una joven modelo con una vida que brilla frente a las cámaras, pero oculta un pasado oscuro lleno de secretos, conflictos y decisiones difíciles. A simple vista parece segura y elegante, pero su historia personal está marcada por traiciones, pérdidas y una constante lucha interna que a veces sale a la luz de manera inesperada. Es bisexual, por lo que la química puede surgir con personajes de cualquier género. Qué busco en el rol: Tramas profundas y complejas que exploren tanto su faceta pública como la privada. Conflictos de poder, rivalidades en el mundo de la moda, chantajes, secretos familiares o incluso vínculos con el crimen o el misterio. Relaciones emocionales intensas: rivalidades que se convierten en alianzas, romances complicados, amistades con secretos, o vínculos peligrosos que desafíen su moral. Dinámicas donde se pueda jugar con tensión, traición, lealtad y redención. Preferencias sobre el rol: Me gustan los roles con respuestas largas y detalladas, que profundicen en los pensamientos y emociones de los personajes. Tramas con continuidad y coherencia: disfruto desarrollando historias que evolucionen y no se queden en interacciones aisladas. No importa si el otro personaje ya está creado o se crea nuevo para la trama, estoy abierta a todo. Rol literario, con descripciones de entorno, gestos y sentimientos, más allá del diálogo. Me adapto a distintos tipos de rol: dramático, romántico, oscuro, thriller, e incluso con toques de misterio o criminal. Si tienes alguna idea que encaje con un personaje con pasado oscuro y vida en el mundo de la moda, ¡me encantaría que roleáramos!
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  • 𝟎𝟒:𝟎𝟎 𝓟𝓜
    ═══════ ≪ •❈• ≫ ═══════

    El clima estaba perfecto para una caminata sin rumbo. El sol caía suave, la brisa movía apenas el ala del sombrero y el bullicio del barrio se sentía más amable de lo habitual. Después de varias jornadas intensas, había decidido tomarse un momento para sí misma; nada de reportes, nada de reuniones.

    Con una una pequeña sonrisa, caminaba por las calles adoquinadas, observando los escaparates y los jardines florecidos a los costados. No tenía ningún destino concreto, solo la necesidad de respirar aire fresco.

    —Supongo que no está tan mal perderse un poco de vez en cuando...

    Dejo escapar una leve risa, acomodándose el sombrero mientras continuaba su paseo, sin sospechar que más de un curioso la seguía con la mirada al pasar.
    𝟎𝟒:𝟎𝟎 𝓟𝓜 ═══════ ≪ •❈• ≫ ═══════ El clima estaba perfecto para una caminata sin rumbo. El sol caía suave, la brisa movía apenas el ala del sombrero y el bullicio del barrio se sentía más amable de lo habitual. Después de varias jornadas intensas, había decidido tomarse un momento para sí misma; nada de reportes, nada de reuniones. Con una una pequeña sonrisa, caminaba por las calles adoquinadas, observando los escaparates y los jardines florecidos a los costados. No tenía ningún destino concreto, solo la necesidad de respirar aire fresco. —Supongo que no está tan mal perderse un poco de vez en cuando... Dejo escapar una leve risa, acomodándose el sombrero mientras continuaba su paseo, sin sospechar que más de un curioso la seguía con la mirada al pasar.
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  • El renacer de Lianna

    Lianna tenía apenas diez años cuando fue entregada a su cruel destino, aquella niña dulce, ingenua y alegre por las cosas pequeñas: cómo caminar entre las flores, un postre viendo el atardecer, recorrer el bosque de día e incluso nadar bajo la luz de la luna. Iba a perder todo lo que amaba a cambio del regalo de la inmortalidad. Su cuerpo y mente aún guardaban la fragilidad e inocencia de una niña, sin embargo sus ojos ya conocían el miedo.

    Una noche de luna llena, por el año 1505, la familia Beenedeti se encontraba en el bosque, pronto iba a suceder su milagro y lo que los sacaría de una ruina en el futuro.

    El señor Beenedeti se acercó a la niña y la puso en un círculo de sal, justo donde la luna pronto tocaría su delicada piel. La señora Beenedeti estaba al otro lado, sabía que si se metía probablemente no dejaría que la transformación se completara.

    Una vez listo todo, el señor Beenedeti tomó la muñeca de la niña y la mordió con rudeza, sus colmillos desgarraron la piel de la niña. El dolor fue inmediato; se sentía cómo eso le quemaba la piel y ardía por dentro, sintió cómo si fuego líquido recorría su cuerpo. La niña no pudo evitar asustarse y llorar.

    Fue ahí cuando el hombre se alejó de ella y simplemente dijo: "No te muevas." Las nubes fueron despejando la luna, quien después de unos momentos dejó que su luz la tocara.

    De repente el cuerpo de la niña empezó a quebrarse por dentro. Sus huesos crujieron, doblándose de formas extrañas. El aire se le escapaba de los pulmones, mientras mareos y un fuerte dolor de cabeza la hicieron gritar; sin embargo, este fue rápidamente interrumpido por el mar de visiones de rostros deformes, largos y oscuros, junto a voces espeluznantes que le susurraban cosas que ninguna niña normal de su edad debería escuchar.

    La madre, al ver a su hija sufrir, ya iba a intervenir, pero el esposo, que ni siquiera se volteó a mirar a la niña, intervino y tomó a su esposa fuertemente para que no hiciera ninguna tontería.

    —Ni siquiera te atrevas o todo esto será en vano, ni siquiera la mires o será más difícil para ti.

    El hombre suspiró y abrazó a su esposa.

    —Vámonos, Leticia, es hora de que ella enfrente su destino sola, si sobrevive, será una de las nuestras.

    Sus padres habían desaparecido de entre las sombras, dejándola sola en su agonía. Aparentemente así debía ser. Lianna cayó de rodillas, respirando con dificultad y la piel un poco sudorosa. De repente, bajo la noche fría, se hicieron presentes dos cosas: una sed y hambre salvaje que le quemaba la garganta, junto a emociones más intensas que le eran imposibles de controlar.

    El círculo de sal iba desapareciendo lentamente del suelo. Los árboles crujían a su alrededor. De repente, de uno de ellos se empezaron a oír gruñidos. Fue ahí cuando un licántropo salió de entre los arbustos; solo la miró con desprecio. Lianna se asustó y trató de moverse, pero el círculo aún no había desaparecido por completo, como si una barrera mágica la estuviera reteniendo. El licántropo también esperó a que el círculo desapareciera para hacer trizas a su presa. Al fin, cuando se volvió invisible, el hombre lobo se abalanzó sobre la niña y ésta apenas tuvo tiempo de esquivarlo. Corrió y corrió hasta caer al suelo.

    El lobo rápidamente volvió a abalanzarse sobre ella, casi logra morderla, si no fuera porque la pequeña niña pelirroja sacó su furia contenida en una patada. Tan pronto como el lobo se apartó, la niña empezó a defenderse cómo podía, mordió, arañó y golpeó con lo que tenía, gracias a los poderes que la luna había dejado a su inmortalidad cómo vampira. Cada vez que caía, se levantaba con lágrimas y dolor en su cuerpo. La bestia la arrastró contra el suelo, rasgándole la piel con sus feroces garras, y en ese instante el instinto asesino de Lianna apareció. Sus ojos azules se habían pintado de un rojo intenso. Mordió al lobo en la pata, éste cayó y después la vampira hundió sus dientes en la carne del licántropo; en eso sus colmillos aparecieron.

    La sangre caliente y metálica la había llenado. Su cuerpo, que se sentía diferente, más poderoso y con la fuerza, seguía bebiendo la sangre de su enemigo hasta saciarse. El licántropo finalmente cayó derrotado y sin vida.

    Lianna, temblando, levantó la vista hacia la luna. Se encontraba llena de sangre, sudor y tierra, sin embargo su miedo había desaparecido. Ya no era la misma niña; eso era claro: la muerte le había sido impuesta, la vida arrebatada y la eternidad la reclamaba.

    #Semanaderecuerdos #Resubido

    // Que raro, se me borró la publicación, espero no estar infringiendo nada, si alguien es sensible a las imágenes o a los temas sensibles, por favor límitese de ver o ignorar , ya que empezaré a subir algunas cosas sobre la vida de mi personaje y tócare temas no aptos para todos. Nuevamente, muchas gracias.
    🩸 El renacer de Lianna Lianna tenía apenas diez años cuando fue entregada a su cruel destino, aquella niña dulce, ingenua y alegre por las cosas pequeñas: cómo caminar entre las flores, un postre viendo el atardecer, recorrer el bosque de día e incluso nadar bajo la luz de la luna. Iba a perder todo lo que amaba a cambio del regalo de la inmortalidad. Su cuerpo y mente aún guardaban la fragilidad e inocencia de una niña, sin embargo sus ojos ya conocían el miedo. Una noche de luna llena, por el año 1505, la familia Beenedeti se encontraba en el bosque, pronto iba a suceder su milagro y lo que los sacaría de una ruina en el futuro. El señor Beenedeti se acercó a la niña y la puso en un círculo de sal, justo donde la luna pronto tocaría su delicada piel. La señora Beenedeti estaba al otro lado, sabía que si se metía probablemente no dejaría que la transformación se completara. Una vez listo todo, el señor Beenedeti tomó la muñeca de la niña y la mordió con rudeza, sus colmillos desgarraron la piel de la niña. El dolor fue inmediato; se sentía cómo eso le quemaba la piel y ardía por dentro, sintió cómo si fuego líquido recorría su cuerpo. La niña no pudo evitar asustarse y llorar. Fue ahí cuando el hombre se alejó de ella y simplemente dijo: "No te muevas." Las nubes fueron despejando la luna, quien después de unos momentos dejó que su luz la tocara. De repente el cuerpo de la niña empezó a quebrarse por dentro. Sus huesos crujieron, doblándose de formas extrañas. El aire se le escapaba de los pulmones, mientras mareos y un fuerte dolor de cabeza la hicieron gritar; sin embargo, este fue rápidamente interrumpido por el mar de visiones de rostros deformes, largos y oscuros, junto a voces espeluznantes que le susurraban cosas que ninguna niña normal de su edad debería escuchar. La madre, al ver a su hija sufrir, ya iba a intervenir, pero el esposo, que ni siquiera se volteó a mirar a la niña, intervino y tomó a su esposa fuertemente para que no hiciera ninguna tontería. —Ni siquiera te atrevas o todo esto será en vano, ni siquiera la mires o será más difícil para ti. El hombre suspiró y abrazó a su esposa. —Vámonos, Leticia, es hora de que ella enfrente su destino sola, si sobrevive, será una de las nuestras. Sus padres habían desaparecido de entre las sombras, dejándola sola en su agonía. Aparentemente así debía ser. Lianna cayó de rodillas, respirando con dificultad y la piel un poco sudorosa. De repente, bajo la noche fría, se hicieron presentes dos cosas: una sed y hambre salvaje que le quemaba la garganta, junto a emociones más intensas que le eran imposibles de controlar. El círculo de sal iba desapareciendo lentamente del suelo. Los árboles crujían a su alrededor. De repente, de uno de ellos se empezaron a oír gruñidos. Fue ahí cuando un licántropo salió de entre los arbustos; solo la miró con desprecio. Lianna se asustó y trató de moverse, pero el círculo aún no había desaparecido por completo, como si una barrera mágica la estuviera reteniendo. El licántropo también esperó a que el círculo desapareciera para hacer trizas a su presa. Al fin, cuando se volvió invisible, el hombre lobo se abalanzó sobre la niña y ésta apenas tuvo tiempo de esquivarlo. Corrió y corrió hasta caer al suelo. El lobo rápidamente volvió a abalanzarse sobre ella, casi logra morderla, si no fuera porque la pequeña niña pelirroja sacó su furia contenida en una patada. Tan pronto como el lobo se apartó, la niña empezó a defenderse cómo podía, mordió, arañó y golpeó con lo que tenía, gracias a los poderes que la luna había dejado a su inmortalidad cómo vampira. Cada vez que caía, se levantaba con lágrimas y dolor en su cuerpo. La bestia la arrastró contra el suelo, rasgándole la piel con sus feroces garras, y en ese instante el instinto asesino de Lianna apareció. Sus ojos azules se habían pintado de un rojo intenso. Mordió al lobo en la pata, éste cayó y después la vampira hundió sus dientes en la carne del licántropo; en eso sus colmillos aparecieron. La sangre caliente y metálica la había llenado. Su cuerpo, que se sentía diferente, más poderoso y con la fuerza, seguía bebiendo la sangre de su enemigo hasta saciarse. El licántropo finalmente cayó derrotado y sin vida. Lianna, temblando, levantó la vista hacia la luna. Se encontraba llena de sangre, sudor y tierra, sin embargo su miedo había desaparecido. Ya no era la misma niña; eso era claro: la muerte le había sido impuesta, la vida arrebatada y la eternidad la reclamaba. #Semanaderecuerdos #Resubido // Que raro, se me borró la publicación, espero no estar infringiendo nada, si alguien es sensible a las imágenes o a los temas sensibles, por favor límitese de ver o ignorar , ya que empezaré a subir algunas cosas sobre la vida de mi personaje y tócare temas no aptos para todos. Nuevamente, muchas gracias.
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  • La Cámara del Tercer Guardián: Nymira, la Soberana de las Mareas Emocionales

    La cámara es una cúpula de cristal azul oscuro. El agua flota en el aire como si estuviera viva, formando espirales, esferas y corrientes suspendidas. El suelo refleja no solo sus cuerpos, sino sus emociones más intensas.

    Sin mover un dedo, Nymira convoca esferas líquidas que rodean a Yukine y Lidica. Al tocarlas, cada esfera se convierte en una escena emocional hiperrealista:

    - Yukine ve a Lidica entregándolo al enemigo. La escena es tan vívida que su corazón se acelera, su respiración se corta, y por un instante, duda de ella.

    - Lidica ve a Yukine huyendo del Laberinto, dejándola atrás. Siente traición, abandono, y su cuerpo se tensa como si fuera a atacar.

    Ambos están al borde de enfrentarse entre sí. Nymira no ataca directamente: los obliga a destruirse desde dentro. La cámara amplifica cada emoción, y el agua vibra con sus pensamientos. Cuanto más intensa la emoción, más agresivo se vuelve el entorno.

    Yukine, con esfuerzo, lanza un hechizo de “Separación de Esencia”, que corta temporalmente los vínculos emocionales falsos. Lidica, aferrándose a un recuerdo real —la promesa que Yukine le hizo en la Sala de las Ilusiones— logra romper la ilusión. Pero ambos quedan emocionalmente drenados.

    La cámara comienza a inundarse. El agua sube hasta las rodillas, luego al pecho. Corrientes invisibles arrastran objetos, y el suelo se vuelve resbaladizo. Nymira se funde con el agua, atacando desde múltiples direcciones.

    - Invocando Espectros de Agua: figuras hechas de líquido que adoptan la forma de personas amadas por Yukine y Lidica.

    - Yukine ve a su madre, que lo abraza mientras lo ahoga lentamente.

    - Lidica ve a su hermana, que le pide ayuda mientras la arrastra al fondo.

    - Yukine intenta lanzar hechizos, pero el agua distorsiona las palabras mágicas. Cada intento le cuesta energía vital.

    - Lidica lucha por moverse. Sus dagas son lentas bajo el agua, y cada golpe se siente como si cortara recuerdos.

    Yukine logra lanzar un hechizo de “Claridad Emocional”, que crea una burbuja de aire y lucidez. El costo es alto: su pecho se contrae, su visión se nubla.

    Lidica, con un grito de dolor, destruye los espectros con una onda de energía emocional, pero queda con quemaduras internas provocadas por la presión mágica.

    Para este punto la cámara se había transformado en un océano suspendido. Nymira, ahora convertida en una Serpiente Marina de Emoción Pura, giraba alrededor de Yukine y Lidica, lanzando chorros de agua cargados con recuerdos distorsionados.

    Cada impacto no solo dolía, sino que desestabilizaba la mente.
    Yukine y Lidica estaban al borde del colapso. Sus cuerpos temblaban, sus emociones eran un caos. Nymira se alimentaba de su vínculo, amplificando cada duda, cada herida emocional.

    —“¿Creen que su conexión los salvará? Yo la romperé… y los ahogaré en ella.” —susurró Nymira, con voz líquida.

    Yukine, con voz quebrada, miró a Lidica.

    —“¡Tú me fallaste! ¡Siempre lo supe! ¡Tu lealtad es falsa”

    Lidica, con los ojos llenos de rabia, respondió:

    —“¡Y tú no eres más que un mago débil que se esconde tras una transformación! ¡Nunca confiaste en mí!”

    Yukine lanzó un hechizo de impacto, que golpeó a Lidica y la arrojó contra una columna de agua.

    Lidica se levantó, sangrando, y arrojó una de sus dagas, que rozó el rostro de Yukine.

    Nymira se detuvo. Observaba con deleite. Las emociones eran reales. El vínculo se rompía. Su poder crecía.

    —“Sí… así es como termina. El amor, la confianza… todo se disuelve.”

    Pero entonces, Yukine susurró una palabra mágica que solo Lidica conocía: “Aequor.”

    Lidica sonrió apenas. Era la señal.

    Yukine lanzó un hechizo de protección mental, magia defensiva para liberar la mente del control enemigo, costándole una gran cantidad poder magico, tanto que lo hizo toser sangre, pero esto seria lo necesario para que LIdica, con la mente clara lanzara sus dagas que atravesaron las corrientes emocionales que protegían el núcleo de Nymira.

    Nymira gritó. No entendía. El vínculo no se había roto. Había sido usado como arma.

    —“¡Imposible! ¡No pueden… sentir tanto y aún luchar juntos!”
    Yukine, con voz firme, respondió:

    —“Sentir no es debilidad. Es estrategia.”

    Lidica, con una última pirueta, atravesó el núcleo líquido de Nymira. El agua se congeló por un instante, luego explotó en una lluvia de luz azul.

    La cámara se secó. Yukine y Lidica cayeron al suelo, exhaustos, heridos, pero victoriosos. La puerta final apareció, tallada en cristal y viento.

    —“Nunca pensé que tendría que herirte para salvarnos.” —dijo Yukine, tocando el brazo de Lidica.

    —“Y yo nunca pensé que confiaría en ti… incluso cuando me atacaras.” —respondió ella, con una sonrisa rota.
    La Cámara del Tercer Guardián: Nymira, la Soberana de las Mareas Emocionales La cámara es una cúpula de cristal azul oscuro. El agua flota en el aire como si estuviera viva, formando espirales, esferas y corrientes suspendidas. El suelo refleja no solo sus cuerpos, sino sus emociones más intensas. Sin mover un dedo, Nymira convoca esferas líquidas que rodean a Yukine y Lidica. Al tocarlas, cada esfera se convierte en una escena emocional hiperrealista: - Yukine ve a Lidica entregándolo al enemigo. La escena es tan vívida que su corazón se acelera, su respiración se corta, y por un instante, duda de ella. - Lidica ve a Yukine huyendo del Laberinto, dejándola atrás. Siente traición, abandono, y su cuerpo se tensa como si fuera a atacar. Ambos están al borde de enfrentarse entre sí. Nymira no ataca directamente: los obliga a destruirse desde dentro. La cámara amplifica cada emoción, y el agua vibra con sus pensamientos. Cuanto más intensa la emoción, más agresivo se vuelve el entorno. Yukine, con esfuerzo, lanza un hechizo de “Separación de Esencia”, que corta temporalmente los vínculos emocionales falsos. Lidica, aferrándose a un recuerdo real —la promesa que Yukine le hizo en la Sala de las Ilusiones— logra romper la ilusión. Pero ambos quedan emocionalmente drenados. La cámara comienza a inundarse. El agua sube hasta las rodillas, luego al pecho. Corrientes invisibles arrastran objetos, y el suelo se vuelve resbaladizo. Nymira se funde con el agua, atacando desde múltiples direcciones. - Invocando Espectros de Agua: figuras hechas de líquido que adoptan la forma de personas amadas por Yukine y Lidica. - Yukine ve a su madre, que lo abraza mientras lo ahoga lentamente. - Lidica ve a su hermana, que le pide ayuda mientras la arrastra al fondo. - Yukine intenta lanzar hechizos, pero el agua distorsiona las palabras mágicas. Cada intento le cuesta energía vital. - Lidica lucha por moverse. Sus dagas son lentas bajo el agua, y cada golpe se siente como si cortara recuerdos. Yukine logra lanzar un hechizo de “Claridad Emocional”, que crea una burbuja de aire y lucidez. El costo es alto: su pecho se contrae, su visión se nubla. Lidica, con un grito de dolor, destruye los espectros con una onda de energía emocional, pero queda con quemaduras internas provocadas por la presión mágica. Para este punto la cámara se había transformado en un océano suspendido. Nymira, ahora convertida en una Serpiente Marina de Emoción Pura, giraba alrededor de Yukine y Lidica, lanzando chorros de agua cargados con recuerdos distorsionados. Cada impacto no solo dolía, sino que desestabilizaba la mente. Yukine y Lidica estaban al borde del colapso. Sus cuerpos temblaban, sus emociones eran un caos. Nymira se alimentaba de su vínculo, amplificando cada duda, cada herida emocional. —“¿Creen que su conexión los salvará? Yo la romperé… y los ahogaré en ella.” —susurró Nymira, con voz líquida. Yukine, con voz quebrada, miró a Lidica. —“¡Tú me fallaste! ¡Siempre lo supe! ¡Tu lealtad es falsa” Lidica, con los ojos llenos de rabia, respondió: —“¡Y tú no eres más que un mago débil que se esconde tras una transformación! ¡Nunca confiaste en mí!” Yukine lanzó un hechizo de impacto, que golpeó a Lidica y la arrojó contra una columna de agua. Lidica se levantó, sangrando, y arrojó una de sus dagas, que rozó el rostro de Yukine. Nymira se detuvo. Observaba con deleite. Las emociones eran reales. El vínculo se rompía. Su poder crecía. —“Sí… así es como termina. El amor, la confianza… todo se disuelve.” Pero entonces, Yukine susurró una palabra mágica que solo Lidica conocía: “Aequor.” Lidica sonrió apenas. Era la señal. Yukine lanzó un hechizo de protección mental, magia defensiva para liberar la mente del control enemigo, costándole una gran cantidad poder magico, tanto que lo hizo toser sangre, pero esto seria lo necesario para que LIdica, con la mente clara lanzara sus dagas que atravesaron las corrientes emocionales que protegían el núcleo de Nymira. Nymira gritó. No entendía. El vínculo no se había roto. Había sido usado como arma. —“¡Imposible! ¡No pueden… sentir tanto y aún luchar juntos!” Yukine, con voz firme, respondió: —“Sentir no es debilidad. Es estrategia.” Lidica, con una última pirueta, atravesó el núcleo líquido de Nymira. El agua se congeló por un instante, luego explotó en una lluvia de luz azul. La cámara se secó. Yukine y Lidica cayeron al suelo, exhaustos, heridos, pero victoriosos. La puerta final apareció, tallada en cristal y viento. —“Nunca pensé que tendría que herirte para salvarnos.” —dijo Yukine, tocando el brazo de Lidica. —“Y yo nunca pensé que confiaría en ti… incluso cuando me atacaras.” —respondió ella, con una sonrisa rota.
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