• El aire huele a ceniza y a promesas rotas, pero él no se detiene. Allí está, de pie ante la puerta que separa mundos, los puños cerrados con una fuerza que no es de rabia, sino de determinación.

    Lo que fue se ha desvanecido como la niebla al amanecer. Su viejo yo ya no existe. Se ha quedado atrás, enterrada bajo el peso de lo que ha superado.

    Ahora solo queda este instante: el momento en que todo comienza de nuevo. La puerta se abre ante él, un umbral hacia lo infinito, y con cada músculo tenso en sus brazos, siente cómo se transforma. Ya no es quien era; es algo nuevo, algo hecho de coraje y voluntad, listo para recorrer caminos que nadie ha pisado, para escribir una historia que aún no tiene nombre.

    Cada respiración es un paso más lejos de lo conocido, cada puño apretado un juramento de que lo viejo ha muerto, y lo que viene es una aventura sin fin.
    El aire huele a ceniza y a promesas rotas, pero él no se detiene. Allí está, de pie ante la puerta que separa mundos, los puños cerrados con una fuerza que no es de rabia, sino de determinación. Lo que fue se ha desvanecido como la niebla al amanecer. Su viejo yo ya no existe. Se ha quedado atrás, enterrada bajo el peso de lo que ha superado. Ahora solo queda este instante: el momento en que todo comienza de nuevo. La puerta se abre ante él, un umbral hacia lo infinito, y con cada músculo tenso en sus brazos, siente cómo se transforma. Ya no es quien era; es algo nuevo, algo hecho de coraje y voluntad, listo para recorrer caminos que nadie ha pisado, para escribir una historia que aún no tiene nombre. Cada respiración es un paso más lejos de lo conocido, cada puño apretado un juramento de que lo viejo ha muerto, y lo que viene es una aventura sin fin.
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  • "Así que se crearon un minisol en un repetidor bastante concurrido."
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  • — Encontré esta foto que tengo de bebe...
    ¿Quién me la habrá tomado?

    No importa... Pero me veía tan feliz... ¿Y ahora, que me pasó?
    Uno de niño quiere crecer... pero al ser grande ya te arrepentís sobre eso...
    — Encontré esta foto que tengo de bebe... ¿Quién me la habrá tomado? No importa... Pero me veía tan feliz... ¿Y ahora, que me pasó? Uno de niño quiere crecer... pero al ser grande ya te arrepentís sobre eso...
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  • ────────────────── 𝕾𝖔𝖗𝖔𝖗 𝕸𝖔𝖗𝖙𝖎𝖘.
    Categoría Terror
    [https://youtu.be/aKseWO-PHpc?si=PYm6d1bnYU5KLRXJ
    TW: Música posiblemete embrujada. Se recomienda discreción.(?)]
    .


    Una capilla apareció entre la niebla poco antes del amanecer.
    Pequeña. Olvidada. Hundida entre árboles muertos y lápidas torcidas por las raíces.

    Odette la observó desde el sendero mientras el viento hacía sonar las campanas oxidadas del campanario.
    No había luz dentro.
    Y aun así… alguien estaba cantando.

    Una voz baja y quebradiza escapaba desde el interior de la iglesia, apenas audible entre el crujido de las ramas. No era un himno. Sonaba más parecido a una canción de cuna.

    Odette empujó las puertas lentamente.
    El olor la recibió primero:
    Incienso viejo, cera derretida, flores marchitas y debajo de todo eso… El dulzor espeso de la descomposición.

    La capilla estaba llena de velas ya gastadas hace tiempo. Algunas permanecían encendidas pese a no haber nadie cuidándolas. Otras iluminaban figuras cubiertas por telas blancas sentadas en los bancos de oración.

    Odette avanzó despacio entre ellas, con cautela. Ninguna se movía.
    Parecían fieles rezando en silencio.

    Hasta que la herborista pasó junto a uno de los bancos y la tela cayó ligeramente hacia un lado.
    Debajo no había rostro, solo huesos mohosos cubiertos de flores secas cosidas con hilo negro entre las costillas.

    Odette permaneció en silencio.
    Sus ojos descendieron apenas hacia el suelo de piedra. Había marcas, surcos. Como si algo pesado hubiese sido arrastrado innumerables veces hacia el altar.

    La canción continuaba.
    Más suave. Más cerca.

    Odette alzó la lámpara.

    Y allí la vio... Frente al altar, sentada de espaldas a ella, había una mujer extremadamente delgada vestida con las características ropas de la Orden de la Misericordia Pálida, podridas por la humedad. Su cabello gris caía en mechones largos mientras mecía algo entre los brazos cantándole... Despacio... Como una madre agotada intentando dormir a un niño enfermo.

    Odette avanzó un paso.

    El canto se detuvo.
    Y la mujer habló sin girarse

    —Llegaste tarde para la misa.—La voz sonaba seca. Rasposa. Como páginas viejas deshaciéndose entre los dedos.

    Odette inclinó apenas la cabeza.—No sabía que aún quedaban Hermanas aquí...

    La mujer soltó una risa baja. Siniestra.

    Entonces se giró lentamente.
    Lo que sostenía entre los brazos no era un niño.
    Era un cadáver pequeño cubierto por flores blancas, cuidadosamente vestido con ropa de funeral. Sus manos diminutas habían sido cosidas alrededor de un ramo de flores secas, marchitas hace mucho tiempo ya.

    Pero lo peor...
    Era que el cadáver aún respiraba.
    Lento. Como un debil silbido.

    Odette no mostró horror. Solo cansancio.

    Sus ojos fueron dirigidos hacia las raíces que emergían bajo las ropas de la mujer, extendiéndose por el suelo de la iglesia como venas oscuras.
    Cada banco. Cada cadáver. Cada vela. Todo estaba conectado a ella.

    La hermana le sonrió. De sus cuencas vacías salían lágrimas espesas, oscuras como sangre añeja, mientras pétalos negros se deshacían entre sus dientes y caían lentamente de su boca.

    —Despierta, pequeña y temerosa Odette…—La voz de la hermana retumbó por toda la iglesia, aunque sus labios jamás se movieron.—Ya viene… Y viene por ti.

    —"Sólo fue un sueño…"— Odette permaneció inmóvil, con los ojos cerrados, aferrándose a la idea de que por fin había escapado de aquella pesadilla.

    Pero algo la inquietó.

    Su mano izquierda seguía crispada entre los pliegues del ropaje de su cama. Y entre los dedos de la derecha sintió el frío tacto de las cuentas de su rosario de plata: el mismo que utilizaba al recitar la última oración para los moribundos, justo antes de que abandonaran este mundo.
    [https://youtu.be/aKseWO-PHpc?si=PYm6d1bnYU5KLRXJ TW: Música posiblemete embrujada. Se recomienda discreción.(?)] . ༒ Una capilla apareció entre la niebla poco antes del amanecer. Pequeña. Olvidada. Hundida entre árboles muertos y lápidas torcidas por las raíces. Odette la observó desde el sendero mientras el viento hacía sonar las campanas oxidadas del campanario. No había luz dentro. Y aun así… alguien estaba cantando. Una voz baja y quebradiza escapaba desde el interior de la iglesia, apenas audible entre el crujido de las ramas. No era un himno. Sonaba más parecido a una canción de cuna. Odette empujó las puertas lentamente. El olor la recibió primero: Incienso viejo, cera derretida, flores marchitas y debajo de todo eso… El dulzor espeso de la descomposición. La capilla estaba llena de velas ya gastadas hace tiempo. Algunas permanecían encendidas pese a no haber nadie cuidándolas. Otras iluminaban figuras cubiertas por telas blancas sentadas en los bancos de oración. Odette avanzó despacio entre ellas, con cautela. Ninguna se movía. Parecían fieles rezando en silencio. Hasta que la herborista pasó junto a uno de los bancos y la tela cayó ligeramente hacia un lado. Debajo no había rostro, solo huesos mohosos cubiertos de flores secas cosidas con hilo negro entre las costillas. Odette permaneció en silencio. Sus ojos descendieron apenas hacia el suelo de piedra. Había marcas, surcos. Como si algo pesado hubiese sido arrastrado innumerables veces hacia el altar. La canción continuaba. Más suave. Más cerca. Odette alzó la lámpara. Y allí la vio... Frente al altar, sentada de espaldas a ella, había una mujer extremadamente delgada vestida con las características ropas de la Orden de la Misericordia Pálida, podridas por la humedad. Su cabello gris caía en mechones largos mientras mecía algo entre los brazos cantándole... Despacio... Como una madre agotada intentando dormir a un niño enfermo. Odette avanzó un paso. El canto se detuvo. Y la mujer habló sin girarse —Llegaste tarde para la misa.—La voz sonaba seca. Rasposa. Como páginas viejas deshaciéndose entre los dedos. Odette inclinó apenas la cabeza.—No sabía que aún quedaban Hermanas aquí... La mujer soltó una risa baja. Siniestra. Entonces se giró lentamente. Lo que sostenía entre los brazos no era un niño. Era un cadáver pequeño cubierto por flores blancas, cuidadosamente vestido con ropa de funeral. Sus manos diminutas habían sido cosidas alrededor de un ramo de flores secas, marchitas hace mucho tiempo ya. Pero lo peor... Era que el cadáver aún respiraba. Lento. Como un debil silbido. Odette no mostró horror. Solo cansancio. Sus ojos fueron dirigidos hacia las raíces que emergían bajo las ropas de la mujer, extendiéndose por el suelo de la iglesia como venas oscuras. Cada banco. Cada cadáver. Cada vela. Todo estaba conectado a ella. La hermana le sonrió. De sus cuencas vacías salían lágrimas espesas, oscuras como sangre añeja, mientras pétalos negros se deshacían entre sus dientes y caían lentamente de su boca. —Despierta, pequeña y temerosa Odette…—La voz de la hermana retumbó por toda la iglesia, aunque sus labios jamás se movieron.—Ya viene… Y viene por ti. —"Sólo fue un sueño…"— Odette permaneció inmóvil, con los ojos cerrados, aferrándose a la idea de que por fin había escapado de aquella pesadilla. Pero algo la inquietó. Su mano izquierda seguía crispada entre los pliegues del ropaje de su cama. Y entre los dedos de la derecha sintió el frío tacto de las cuentas de su rosario de plata: el mismo que utilizaba al recitar la última oración para los moribundos, justo antes de que abandonaran este mundo.
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  • -algo que no suelo mencionar es el como llegan los humanos a los territorios de las brujas, y resulta ser algo simple, cada bruja representa un concepto o accion y las almas son atraidas a estos si son afines, Yo soy la bruja de la niebla represento el deseo por lo desconocido y el conocimiento, en mi territorio vives personas con mentes curiosas amantes de lo oculto que solo desean ver mas alla de la niebla que cubre el saber, crees ser alguien afin a mi territorio?-
    -algo que no suelo mencionar es el como llegan los humanos a los territorios de las brujas, y resulta ser algo simple, cada bruja representa un concepto o accion y las almas son atraidas a estos si son afines, Yo soy la bruja de la niebla represento el deseo por lo desconocido y el conocimiento, en mi territorio vives personas con mentes curiosas amantes de lo oculto que solo desean ver mas alla de la niebla que cubre el saber, crees ser alguien afin a mi territorio?-
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  • despues de infiltrarme en la base de los mercenarios me movi con sigilo entre ellos usando de vez en cuando objetos para causar ruidos que los alejaran a ellos de mí camino.

    Por suerte no me vi obligado a luchar y me escabulli hasta llegar a las celdas subterráneas donde tenían a varios de los nuestros con etiquetas en sus manos, ¿Que eran esas etiquetas? Eran precios para abonar en efectivo.. tenían pensado venderlos al mercado negro.

    Logré liberarlos uno por uno y ellos hicieron el resto, destrozaron los muros de la base hasta que finalmente salimos al exterior y volamos lo más lejos posible.

    No logre encontrar al creador de esos collares.. ¿A dónde habrá ido? Solo espero poder atraparlo.. algún dia
    despues de infiltrarme en la base de los mercenarios me movi con sigilo entre ellos usando de vez en cuando objetos para causar ruidos que los alejaran a ellos de mí camino. Por suerte no me vi obligado a luchar y me escabulli hasta llegar a las celdas subterráneas donde tenían a varios de los nuestros con etiquetas en sus manos, ¿Que eran esas etiquetas? Eran precios para abonar en efectivo.. tenían pensado venderlos al mercado negro. Logré liberarlos uno por uno y ellos hicieron el resto, destrozaron los muros de la base hasta que finalmente salimos al exterior y volamos lo más lejos posible. No logre encontrar al creador de esos collares.. ¿A dónde habrá ido? Solo espero poder atraparlo.. algún dia
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  • -mi tia sabila es una de las brujas mas pequeñas en cuanto a tamaño respecta, es concocida como la bruja minuscula, la energia que la mantiene en el mundo es la aventura y expectacion "en un mundo donde todo es gigante hasta lavarse las manos puede ser adrenalinico" dice ella cada que le preguntan el por que du tamaño, en su territorio encontraras a todos aquellos que desean vivir una experiencia, vivir del reisgo y la adrenalina es su pasion, crees encajar en el territorio de la Bruja minuscula?-
    -mi tia sabila es una de las brujas mas pequeñas en cuanto a tamaño respecta, es concocida como la bruja minuscula, la energia que la mantiene en el mundo es la aventura y expectacion "en un mundo donde todo es gigante hasta lavarse las manos puede ser adrenalinico" dice ella cada que le preguntan el por que du tamaño, en su territorio encontraras a todos aquellos que desean vivir una experiencia, vivir del reisgo y la adrenalina es su pasion, crees encajar en el territorio de la Bruja minuscula?-
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  • Creo que definitivamente llegó el momento de relajarme por el día de hoy
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  • — A veces el agua susurra secretos. A veces sólo refleja lo pequeño que soy. ¡La última vez que encontré un estanque así terminé maldito durante semanas!
    — A veces el agua susurra secretos. A veces sólo refleja lo pequeño que soy. ¡La última vez que encontré un estanque así terminé maldito durante semanas!
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  • Creo que me ire a dormir una raro ....
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