• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    LA CULTIVACIÓN - ANTIGUA CHINA
    INFORMACIÓN: - - - - - - - - - -

    El Cultivador Espiritual (Taoísta / Inmortal)En el folclore, la filosofía china y géneros de fantasía como el Xianxia, un "cultivador" es un ser humano que busca la trascendencia.

    Concepto de cultivo: Es la práctica de absorber y refinar el Qi (la energía vital).Objetivos: Los cultivadores buscaban purificar su cuerpo y espíritu para obtener longevidad, poderes sobrenaturales y, en última instancia, convertirse en inmortales (Xian)

    Prácticas reales: Se basaban en la alquimia interna (Neidan), artes marciales (Qigong) y la meditación taoísta.

    El género xianxia a menudo se compara con el género wuxia (en chino simplificado, 武侠; literalmente, ‘Héroes marciales’) ya que los dos comparten muchas similitudes: ambos están ambientados en la antigua China casi histórica, tienen personajes de otro mundo y una batalla entre el bien y el mal. La principal diferencia es que el xianxia suele ser más sagrado, trascendental o metafísico, centrándose más en el crecimiento espiritual y el dominio de los poderes, la búsqueda de la existencia eterna, el destino y la reencarnación, los múltiples reinos de la realidad y las interacciones con seres sobrenaturales. y espíritus.
    Aunque ambientada en el mundo humano, el género wuxia tiene pocos elementos sobrenaturales y enfatiza principalmente en las artes marciales, la venganza personal, la búsqueda de tesoros, la justicia social y las luchas por el poder..

    El Género Xianxia (Héroes Inmortales)El término es muy popular hoy en día gracias al género literario y televisivo Xianxia (que se traduce literalmente como "Héroes Inmortales"). En estas historias:Los cultivadores son los protagonistas y héroes de la historia.Utilizan espadas voladoras, controlan los elementos, invocan bestias míticas y desafían a dioses y demonios.Cuentan con un sistema de progresión o niveles, haciéndose cada vez más poderosos a medida que "purifican" su energía.

    NOTA: Si hay interesados en este mundo son bienvenidos.
    LA CULTIVACIÓN - ANTIGUA CHINA INFORMACIÓN: - - - - - - - - - - El Cultivador Espiritual (Taoísta / Inmortal)En el folclore, la filosofía china y géneros de fantasía como el Xianxia, un "cultivador" es un ser humano que busca la trascendencia. Concepto de cultivo: Es la práctica de absorber y refinar el Qi (la energía vital).Objetivos: Los cultivadores buscaban purificar su cuerpo y espíritu para obtener longevidad, poderes sobrenaturales y, en última instancia, convertirse en inmortales (Xian) Prácticas reales: Se basaban en la alquimia interna (Neidan), artes marciales (Qigong) y la meditación taoísta. El género xianxia a menudo se compara con el género wuxia (en chino simplificado, 武侠; literalmente, ‘Héroes marciales’) ya que los dos comparten muchas similitudes: ambos están ambientados en la antigua China casi histórica, tienen personajes de otro mundo y una batalla entre el bien y el mal. La principal diferencia es que el xianxia suele ser más sagrado, trascendental o metafísico, centrándose más en el crecimiento espiritual y el dominio de los poderes, la búsqueda de la existencia eterna, el destino y la reencarnación, los múltiples reinos de la realidad y las interacciones con seres sobrenaturales. y espíritus. Aunque ambientada en el mundo humano, el género wuxia tiene pocos elementos sobrenaturales y enfatiza principalmente en las artes marciales, la venganza personal, la búsqueda de tesoros, la justicia social y las luchas por el poder.. El Género Xianxia (Héroes Inmortales)El término es muy popular hoy en día gracias al género literario y televisivo Xianxia (que se traduce literalmente como "Héroes Inmortales"). En estas historias:Los cultivadores son los protagonistas y héroes de la historia.Utilizan espadas voladoras, controlan los elementos, invocan bestias míticas y desafían a dioses y demonios.Cuentan con un sistema de progresión o niveles, haciéndose cada vez más poderosos a medida que "purifican" su energía. NOTA: Si hay interesados en este mundo son bienvenidos.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    2 comentarios 0 compartidos
  • El viejo parque de atracciones yacía en silencio bajo el cielo grisáceo de la tarde. La hierba había invadido los caminos de cemento agrietado, y los carteles de colores apagados apenas conservaban rastros de la alegría que alguna vez representaron.

    -Cada vez quedan menos.

    Sentado en un banco húmedo y desgastado, estaba el joven cura de gorra de caza roja y abrigo oscuro. El maletín descansaba a un lado de sus piernas, y entre sus dedos sostenía un cigarro consumiéndose lentamente, cuyo humo se elevaba en espirales perezosas hacia el aire frío. Sus ojos permanecían fijos en una pequeña calesita detenida a unos metros, observando cómo uno de los caballitos se balanceaba apenas por culpa del viento.

    -Cómo sería este lugar años atrás

    Por un momento cerró los ojos, como si estuviera escuchando ecos invisibles: risas de niños, pasos apresurados, una voz femenina llamándolo desde algún lugar perdido en sus recuerdos.

    -Realmente nos hubiera encantado tener hijos…

    El viento atravesó el parque, levantando polvo y haciendo rechinar los juegos oxidados. El cura soltó una pequeña sonrisa melancólica mientras bajaba la mirada al cigarro entre sus dedos.

    -Es una verdadera lástima… pero el tiempo que pasé contigo valió más que una vida.

    Tras decir aquello, dio una última calada lenta. Sus ojos, apagados por el cansancio y la enfermedad, permanecieron perdidos en aquella calesita abandonada, como si imaginara por un instante una vida que jamás pudo existir.
    El viejo parque de atracciones yacía en silencio bajo el cielo grisáceo de la tarde. La hierba había invadido los caminos de cemento agrietado, y los carteles de colores apagados apenas conservaban rastros de la alegría que alguna vez representaron. -Cada vez quedan menos. Sentado en un banco húmedo y desgastado, estaba el joven cura de gorra de caza roja y abrigo oscuro. El maletín descansaba a un lado de sus piernas, y entre sus dedos sostenía un cigarro consumiéndose lentamente, cuyo humo se elevaba en espirales perezosas hacia el aire frío. Sus ojos permanecían fijos en una pequeña calesita detenida a unos metros, observando cómo uno de los caballitos se balanceaba apenas por culpa del viento. -Cómo sería este lugar años atrás Por un momento cerró los ojos, como si estuviera escuchando ecos invisibles: risas de niños, pasos apresurados, una voz femenina llamándolo desde algún lugar perdido en sus recuerdos. -Realmente nos hubiera encantado tener hijos… El viento atravesó el parque, levantando polvo y haciendo rechinar los juegos oxidados. El cura soltó una pequeña sonrisa melancólica mientras bajaba la mirada al cigarro entre sus dedos. -Es una verdadera lástima… pero el tiempo que pasé contigo valió más que una vida. Tras decir aquello, dio una última calada lenta. Sus ojos, apagados por el cansancio y la enfermedad, permanecieron perdidos en aquella calesita abandonada, como si imaginara por un instante una vida que jamás pudo existir.
    Me entristece
    Me gusta
    3
    8 turnos 0 maullidos
  • Conociendo al equipo: Nuevos reclutas
    Fandom Original
    Categoría Acción
    Bianca contrata los servicios de guardaespaldas de Judith Thompson. Conoce a una misteriosa y visiblemente talentosa espadachina (Koseki Bijou). Les invita a su departamento para charlar. En ese intertanto recibe una visita inesperada. El "Team Bianca" parece que recibirá nuevos reclutas. Es hora de conocer al resto del equipo.
    Bianca contrata los servicios de guardaespaldas de Judith Thompson. Conoce a una misteriosa y visiblemente talentosa espadachina (Koseki Bijou). Les invita a su departamento para charlar. En ese intertanto recibe una visita inesperada. El "Team Bianca" parece que recibirá nuevos reclutas. Es hora de conocer al resto del equipo.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Terminado
    Me encocora
    Me shockea
    3
    33 turnos 0 maullidos
  • ༒ 𝕬𝖌𝖔𝖓𝖞 𝖎𝖓 𝕽𝖊𝖉 𝕸𝖎𝖓𝖔𝖗.

    La noche había vaciado las callejuelas de toda alma. Solo permanecía encendida la luz vieja y mortecina que colgaba frente a la taberna, balanceándose apenas con el viento y sobre el empedrado húmedo avanzó una figura cubierta de negro.

    El rechinar de la puerta y el lamento de la madera hicieron volver varios rostros hacia la entrada. Algunos la reconocieron de inmediato.
    —La Santa de los Venenos... — murmuró alguien entre dientes.
    El apodo cayó sobre Odette como saliva escupida al rostro. No es quien era ella. No era una santa y no era alguien que disfrutaba de envenenar.
    Odette Hemlock no era más que una herborista errante que conocía el lenguaje de las raíces, el aroma de las flores nocturnas y la frágil misericordia de la muerte. Había calmado agonías, sostenido cuerpos consumidos por la fiebre y ofrecido paz allí donde la medicina ya no alcanzaba. Que redujeran todo aquello a un vulgar sobrenombre le producía una silenciosa repulsión.

    Sin responder a las miradas, caminó entre las mesas, las conversaciones murieron a su paso.
    Al llegar a la barra dejó un par de monedas de cobre sobre la madera desgastada. El tabernero la observó con el ceño endurecido, sosteniendo una expresión demasiado firme para no delatar nerviosismo.
    —Solo necesito un poco de vino, caballero.— La voz de Odette descendió suave, somnolienta, como el perfume de las belladonas abiertas bajo la lluvia.
    El hombre apartó la mirada apenas un instante, como si despertara de un pensamiento extraño, y tomó uno de los tarros. Sirvió el vino desde un barril cercano y dejó el recipiente frente a ella con un golpe seco.

    —Aquí tiene, señora.— Odette no se inmutó ante el estruendo. Sentada sobre uno de los bancos, sostuvo el tarro entre sus dedos delgados, manchados por savia y pétalos.
    —Gracias.— Bebió despacio mientras sentía el peso de las miradas clavadas sobre su espalda. En algún rincón, un borracho murmuró una plegaria. Otro evitó siquiera levantar los ojos del vaso.
    Cuando terminó el último trago, acomodó nuevamente el bolso de cuero y se puso de pie.
    Cruzó la taberna envuelta en silencio y desapareció tras la puerta igual que había llegado: Sin ruido, sin despedidas. Parecía un ánima de paso.

    Durante unos breves segundos nadie habló. Luego las risas ebrias regresaron, ásperas y escandalosas, llenando otra vez el lugar.
    Odette abandonó la ciudad antes del amanecer y siguió el camino que sus pies quisieron tomar.

    Después de unos días, nadie volvió a verla. Ni siquiera la familia más pobre del pueblo.
    Aquellos cuyos hijos gemelos habían sido aquejados por la fiebre escarlata. Los mismos a quienes Odette ayudó a cambio de apenas dos monedas de cobre y un pedazo de pan endurecido.

    Y así, nadie la vio marcharse de la ciudad; simplemente dejó de estar allí...
    ༒ 𝕬𝖌𝖔𝖓𝖞 𝖎𝖓 𝕽𝖊𝖉 𝕸𝖎𝖓𝖔𝖗. La noche había vaciado las callejuelas de toda alma. Solo permanecía encendida la luz vieja y mortecina que colgaba frente a la taberna, balanceándose apenas con el viento y sobre el empedrado húmedo avanzó una figura cubierta de negro. El rechinar de la puerta y el lamento de la madera hicieron volver varios rostros hacia la entrada. Algunos la reconocieron de inmediato. —La Santa de los Venenos... — murmuró alguien entre dientes. El apodo cayó sobre Odette como saliva escupida al rostro. No es quien era ella. No era una santa y no era alguien que disfrutaba de envenenar. Odette Hemlock no era más que una herborista errante que conocía el lenguaje de las raíces, el aroma de las flores nocturnas y la frágil misericordia de la muerte. Había calmado agonías, sostenido cuerpos consumidos por la fiebre y ofrecido paz allí donde la medicina ya no alcanzaba. Que redujeran todo aquello a un vulgar sobrenombre le producía una silenciosa repulsión. Sin responder a las miradas, caminó entre las mesas, las conversaciones murieron a su paso. Al llegar a la barra dejó un par de monedas de cobre sobre la madera desgastada. El tabernero la observó con el ceño endurecido, sosteniendo una expresión demasiado firme para no delatar nerviosismo. —Solo necesito un poco de vino, caballero.— La voz de Odette descendió suave, somnolienta, como el perfume de las belladonas abiertas bajo la lluvia. El hombre apartó la mirada apenas un instante, como si despertara de un pensamiento extraño, y tomó uno de los tarros. Sirvió el vino desde un barril cercano y dejó el recipiente frente a ella con un golpe seco. —Aquí tiene, señora.— Odette no se inmutó ante el estruendo. Sentada sobre uno de los bancos, sostuvo el tarro entre sus dedos delgados, manchados por savia y pétalos. —Gracias.— Bebió despacio mientras sentía el peso de las miradas clavadas sobre su espalda. En algún rincón, un borracho murmuró una plegaria. Otro evitó siquiera levantar los ojos del vaso. Cuando terminó el último trago, acomodó nuevamente el bolso de cuero y se puso de pie. Cruzó la taberna envuelta en silencio y desapareció tras la puerta igual que había llegado: Sin ruido, sin despedidas. Parecía un ánima de paso. Durante unos breves segundos nadie habló. Luego las risas ebrias regresaron, ásperas y escandalosas, llenando otra vez el lugar. Odette abandonó la ciudad antes del amanecer y siguió el camino que sus pies quisieron tomar. Después de unos días, nadie volvió a verla. Ni siquiera la familia más pobre del pueblo. Aquellos cuyos hijos gemelos habían sido aquejados por la fiebre escarlata. Los mismos a quienes Odette ayudó a cambio de apenas dos monedas de cobre y un pedazo de pan endurecido. Y así, nadie la vio marcharse de la ciudad; simplemente dejó de estar allí...
    Me gusta
    Me encocora
    8
    0 turnos 0 maullidos
  • La lluvia caía con fuerza sobre los adoquines rotos de la fortaleza abandonada. El agua descendía por los muros derruidos como si la propia piedra sangrara siglos de miseria. Entre la niebla y el hedor de carne húmeda, avancé arrastrando las pesadas botas sobre el barro ennegrecido.

    El filo de mi gran hacha descansaba sobre mi hombro, aún goteando una mezcla espesa de sangre y podredumbre. El hierro viejo rechinaba con cada paso, como si el arma misma estuviera cansada de partir cuerpos huecos.

    Entonces los escuché.

    Ese maldito sonido.

    Huesos rozando piedra. Respiraciones inexistentes. Gargantas secas intentando imitar la vida.

    Los huecos comenzaron a emerger desde las
    sombras de las callejuelas; uno arrastraba una pierna
    casi desprendida, otro sostenía una espada oxidada

    que apenas podía levantar. Sus ojos vacíos me observaban con el hambre desesperada de quienes
    olvidaron hasta su propio nombre.

    Solté un gruñido dentro del yelmo.

    Uno de ellos se lanzó primero, chillando como anima herido. Alcé el hacha con ambas manos y dejé caer el filo con brutalidad. El impacto partió al hueco desde el hombro hasta el pecho, estrellándolo contrael suelo empapado.

    No hubo tiempo para respirar.

    Otro intentó abalanzarse sobre mí por el costado. Giré sobre mis pies y el mango del hacha golpeó su mandíbula con un crujido seco. Sentí los dedos huesudos rasgar mi armadura mientras retrocedía.

    Más figuras aparecieron entre la lluvia.

    Demasiados.

    El miedo quiso abrirse paso dentro de mi pecho... pero hacía mucho que aprendí a enterrarlo bajo acero y cerveza.

    Clavé el hacha en el suelo un instante y observé el círculo de monstruos acercándose lentamente.

    La tormenta rugió sobre nosotros. Entonces avancé yo primero para atacar.

    Después de aquella ordalia el último hueco cayó de rodillas frente a mí, atravesado por el filo de mi gran hacha. Permaneció inmóvil unos segundos antes de desplomarse sobre el barro junto a los demás cadáveres.

    La lluvia continuó golpeando mi armadura mientras observaba las ruinas en silencio.

    Solté un suspiro cansado dentro del yelmo y limpié el filo ensangrentado contra el suelo.

    —Sigo vivo… eso basta por esta noche.

    A lo lejos, una pequeña hoguera brillaba entre la niebla. Sin mirar atrás, comencé a caminar hacia ella mientras la tormenta devoraba lentamente el campo de batalla.
    La lluvia caía con fuerza sobre los adoquines rotos de la fortaleza abandonada. El agua descendía por los muros derruidos como si la propia piedra sangrara siglos de miseria. Entre la niebla y el hedor de carne húmeda, avancé arrastrando las pesadas botas sobre el barro ennegrecido. El filo de mi gran hacha descansaba sobre mi hombro, aún goteando una mezcla espesa de sangre y podredumbre. El hierro viejo rechinaba con cada paso, como si el arma misma estuviera cansada de partir cuerpos huecos. Entonces los escuché. Ese maldito sonido. Huesos rozando piedra. Respiraciones inexistentes. Gargantas secas intentando imitar la vida. Los huecos comenzaron a emerger desde las sombras de las callejuelas; uno arrastraba una pierna casi desprendida, otro sostenía una espada oxidada que apenas podía levantar. Sus ojos vacíos me observaban con el hambre desesperada de quienes olvidaron hasta su propio nombre. Solté un gruñido dentro del yelmo. Uno de ellos se lanzó primero, chillando como anima herido. Alcé el hacha con ambas manos y dejé caer el filo con brutalidad. El impacto partió al hueco desde el hombro hasta el pecho, estrellándolo contrael suelo empapado. No hubo tiempo para respirar. Otro intentó abalanzarse sobre mí por el costado. Giré sobre mis pies y el mango del hacha golpeó su mandíbula con un crujido seco. Sentí los dedos huesudos rasgar mi armadura mientras retrocedía. Más figuras aparecieron entre la lluvia. Demasiados. El miedo quiso abrirse paso dentro de mi pecho... pero hacía mucho que aprendí a enterrarlo bajo acero y cerveza. Clavé el hacha en el suelo un instante y observé el círculo de monstruos acercándose lentamente. La tormenta rugió sobre nosotros. Entonces avancé yo primero para atacar. Después de aquella ordalia el último hueco cayó de rodillas frente a mí, atravesado por el filo de mi gran hacha. Permaneció inmóvil unos segundos antes de desplomarse sobre el barro junto a los demás cadáveres. La lluvia continuó golpeando mi armadura mientras observaba las ruinas en silencio. Solté un suspiro cansado dentro del yelmo y limpié el filo ensangrentado contra el suelo. —Sigo vivo… eso basta por esta noche. A lo lejos, una pequeña hoguera brillaba entre la niebla. Sin mirar atrás, comencé a caminar hacia ella mientras la tormenta devoraba lentamente el campo de batalla.
    Me encocora
    Me shockea
    4
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    || Estupida cancion china, me gusto y no la encuentro, te odio serie china!
    || Estupida cancion china, me gusto y no la encuentro, te odio serie china!
    Me enjaja
    3
    8 comentarios 0 compartidos
  • *mientras preparo mi mochila para ver que equipamento llevaré a la aventura en "Brujaluz" en búsqueda de los cultistas fanáticos del lyche que iremos a enfrentar. Entre un montón de calcetines apilados encuentro mi última adquisión que había estado extraviada en mi desorden* ¡¡¡Oh cierto!!! Compré esta maravilla en la tienda de armas de la teniente Carther. Fufu. Hora de probar este nuevo bebé. Esos cultistas no sabrán lo que les golpeo cuando los fría con mi nueva pistola laser extraterrestre en la que gasté casi todo mi sueldo... O puede que sea una copia echa en china que sólo reproduzca música de dudoso copyrigth y lanze burbujas de jabón. Sólo hay una forma de averiguarlo. *sonrío ampliamente mientras hago una pose a lo "agente secreto*

    Rihanna Carther
    *mientras preparo mi mochila para ver que equipamento llevaré a la aventura en "Brujaluz" en búsqueda de los cultistas fanáticos del lyche que iremos a enfrentar. Entre un montón de calcetines apilados encuentro mi última adquisión que había estado extraviada en mi desorden* ¡¡¡Oh cierto!!! Compré esta maravilla en la tienda de armas de la teniente Carther. Fufu. Hora de probar este nuevo bebé. Esos cultistas no sabrán lo que les golpeo cuando los fría con mi nueva pistola laser extraterrestre en la que gasté casi todo mi sueldo... O puede que sea una copia echa en china que sólo reproduzca música de dudoso copyrigth y lanze burbujas de jabón. Sólo hay una forma de averiguarlo. *sonrío ampliamente mientras hago una pose a lo "agente secreto* [storm_lavender_shark_168]
    Me shockea
    Me gusta
    Me encocora
    Me enjaja
    8
    39 turnos 0 maullidos
  • —Cuando le estoy cobrando la renta vencida a un cabrón y recuerdo esa vez en la que Nicki Minaj viajó a China para un concierto falso y se tuvo que regresar sin haber hecho nada. (?)
    —Cuando le estoy cobrando la renta vencida a un cabrón y recuerdo esa vez en la que Nicki Minaj viajó a China para un concierto falso y se tuvo que regresar sin haber hecho nada. (?)
    Me enjaja
    Me gusta
    Me shockea
    12
    8 turnos 0 maullidos
  • el cantante parecia contento sobrevolando la ciudad en su Honchkrow quien con pulso umbrio llamo la atencion de la gente, usando un microfono y una bocina pequeña Summer comenzo a cantar para la ciudad

    -It's so Fly-day Fly-day China Town
    真夜中の人ごみに
    It's so Fly-day Fly-day China Town
    はじけるネオンサイン
    肩にぶつかる外人(ジンガイ) ウインクを投げる
    知らん顔のあなた とまどいのひとコマ
    踊りつかれていても 朝まで遊ぶわ
    港の見える場所で 何か飲みたいのよ-

    poco a poco mas pokemon de tipo volador y bicho se acercaron creando un espectaculo aereo al ritmo de la voz de Summer

    https://youtu.be/SCkSi085YXo?si=k6PED6DY8zRW4UvV
    el cantante parecia contento sobrevolando la ciudad en su Honchkrow quien con pulso umbrio llamo la atencion de la gente, usando un microfono y una bocina pequeña Summer comenzo a cantar para la ciudad -It's so Fly-day Fly-day China Town 真夜中の人ごみに It's so Fly-day Fly-day China Town はじけるネオンサイン 肩にぶつかる外人(ジンガイ) ウインクを投げる 知らん顔のあなた とまどいのひとコマ 踊りつかれていても 朝まで遊ぶわ 港の見える場所で 何か飲みたいのよ- poco a poco mas pokemon de tipo volador y bicho se acercaron creando un espectaculo aereo al ritmo de la voz de Summer https://youtu.be/SCkSi085YXo?si=k6PED6DY8zRW4UvV
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Sea japonesa o china, estas ropas son tan comodas

    +Contento se acomoda la ropa+
    Sea japonesa o china, estas ropas son tan comodas +Contento se acomoda la ropa+
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados