• Observé en las sombras, como un espectador silencioso, los rituales profanos de aquellos cadáveres andantes que se autodenominan "La Nueva Orden".

    —Es hilarante ver hasta qué punto llega su desesperación por retener las migajas de un poder que se les escapa.—

    Mientras me entretenía descifrando su simbología masónica y otros juegos visuales, mis sombras me trajeron una noticia deliciosa: la figura central del espectáculo, la mujer que debía liderar el escenario, se había desplomado. Una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras las posibilidades empezaban a bailar en mi mente. El show no podía detenerse, y yo me encargaría de ello.
    Me deslicé como un susurro hasta alcanzar su cuerpo inerte.

    —Qué marioneta tan encantadora", pensé, "veamos si puedo repararte". —

    Mi forma física se deshizo en una densa bruma negra, filtrándose en su interior hasta poseerla por completo. Al unísono, mis sombras reclamaron los cuerpos de los bailarines.

    —Es hora, caballeros —sentencié a través de sus labios—. Ofrezcamos a estos ancianos un espectáculo inolvidable. Si jugamos bien nuestras fichas, esta noche cenaremos a esos que se hacen llamar cardenales jxjxjxjx.—

    Bajo la apariencia de monjes, mis sombras entonaron cánticos de una era olvidada, dando inicio a la función.





    https://youtu.be/VG3WkiL0d_U?si=vrAPt6MMtL6mYdW3
    Observé en las sombras, como un espectador silencioso, los rituales profanos de aquellos cadáveres andantes que se autodenominan "La Nueva Orden". —Es hilarante ver hasta qué punto llega su desesperación por retener las migajas de un poder que se les escapa.— Mientras me entretenía descifrando su simbología masónica y otros juegos visuales, mis sombras me trajeron una noticia deliciosa: la figura central del espectáculo, la mujer que debía liderar el escenario, se había desplomado. Una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras las posibilidades empezaban a bailar en mi mente. El show no podía detenerse, y yo me encargaría de ello. Me deslicé como un susurro hasta alcanzar su cuerpo inerte. —Qué marioneta tan encantadora", pensé, "veamos si puedo repararte". — Mi forma física se deshizo en una densa bruma negra, filtrándose en su interior hasta poseerla por completo. Al unísono, mis sombras reclamaron los cuerpos de los bailarines. —Es hora, caballeros —sentencié a través de sus labios—. Ofrezcamos a estos ancianos un espectáculo inolvidable. Si jugamos bien nuestras fichas, esta noche cenaremos a esos que se hacen llamar cardenales jxjxjxjx.— Bajo la apariencia de monjes, mis sombras entonaron cánticos de una era olvidada, dando inicio a la función. https://youtu.be/VG3WkiL0d_U?si=vrAPt6MMtL6mYdW3
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    *La caída reciente de aquel reino en el cual durante décadas fue uno de los sitios donde había realizado asentamientos económicos de gran escala, obligo al azabache a buscar nuevos horizontes, había escuchado sobre un nuevo continente, uno que quizás no estaba en su radar, pero era imperativo lograr ubicar un lugar para aquellos que bajo su servicio se encontraban y habían perdido sus hogares, de momento el ultimo serafín oscuro opto por dar paso a todos los humanos y no humanos a su servicio a las tierras denominadas Asgard bajo su protección, aquel viejo mundo de los ángeles serafines oscuros *

    *Recientemente había regresado de una cruzada en los círculos infernales donde en compañía de uno de sus compañeros de la organización a la que pertenece, enfrentaron a 3 de los 4 demonios cardenales que el Serafín oscuro había liberado por un trampa impuesta por un viejo antagonista que durante un tiempo logro crear caos en aquel mundo denominado “Tierra”, se podría decir que aquel encuentro con seres sellados por el antiguo rey salomón, los demonios góticos, fue un éxito a pesar del coste que pudo pagar para el mismo, la traición de algunos bajo su yugo *

    Así que un nuevo comienzo….

    *Exclamo con cierta calma, aquel hombre de oscuras hebras, las cuales se mecían con las eólicas corrientes que llegaban a su cuerpo, permitiendo que las ninfas del viento acariciaran su cuerpo, su fisionomía recorriendo el mismo con cierta posesividad, seres sobrenaturales que respondían a la esencia de aquel varón, sus vestimentas eran corrientes, aunque era una entidad sobrenatural, no le interesaba en lo más mínimo que lo notasen, por lo cual siempre que podía se movilizaba en vehículos o incluso caminando como un viajero errante, lo cual en esta ocasión termino llevándolo a un paraje bastante alejado a lo que parecía ser un pueblo aislado de la gran civilización, aquella camisa blanca que cubría su torso y sobre la misma una chaqueta de cuero negra, un jean de color oscuro, y sobre su pecho reposaba un collar de adamantium con un emblema del infinito, una vieja organización a la que perteneció y de alguna forma aun le es leal aunque no siga activa*

    *Con total calma el caído serafín se desplazaba por el pueblo, como un viajero, un extranjero más, una entidad que pese al sin fin de guerras vividas y mundos caídos, siempre busca la forma de mantener una absoluta tranquilidad, a simple vista no era mas que cualquier humano disfrutando de un paraje espectacular *
    *La caída reciente de aquel reino en el cual durante décadas fue uno de los sitios donde había realizado asentamientos económicos de gran escala, obligo al azabache a buscar nuevos horizontes, había escuchado sobre un nuevo continente, uno que quizás no estaba en su radar, pero era imperativo lograr ubicar un lugar para aquellos que bajo su servicio se encontraban y habían perdido sus hogares, de momento el ultimo serafín oscuro opto por dar paso a todos los humanos y no humanos a su servicio a las tierras denominadas Asgard bajo su protección, aquel viejo mundo de los ángeles serafines oscuros * *Recientemente había regresado de una cruzada en los círculos infernales donde en compañía de uno de sus compañeros de la organización a la que pertenece, enfrentaron a 3 de los 4 demonios cardenales que el Serafín oscuro había liberado por un trampa impuesta por un viejo antagonista que durante un tiempo logro crear caos en aquel mundo denominado “Tierra”, se podría decir que aquel encuentro con seres sellados por el antiguo rey salomón, los demonios góticos, fue un éxito a pesar del coste que pudo pagar para el mismo, la traición de algunos bajo su yugo * Así que un nuevo comienzo…. *Exclamo con cierta calma, aquel hombre de oscuras hebras, las cuales se mecían con las eólicas corrientes que llegaban a su cuerpo, permitiendo que las ninfas del viento acariciaran su cuerpo, su fisionomía recorriendo el mismo con cierta posesividad, seres sobrenaturales que respondían a la esencia de aquel varón, sus vestimentas eran corrientes, aunque era una entidad sobrenatural, no le interesaba en lo más mínimo que lo notasen, por lo cual siempre que podía se movilizaba en vehículos o incluso caminando como un viajero errante, lo cual en esta ocasión termino llevándolo a un paraje bastante alejado a lo que parecía ser un pueblo aislado de la gran civilización, aquella camisa blanca que cubría su torso y sobre la misma una chaqueta de cuero negra, un jean de color oscuro, y sobre su pecho reposaba un collar de adamantium con un emblema del infinito, una vieja organización a la que perteneció y de alguna forma aun le es leal aunque no siga activa* *Con total calma el caído serafín se desplazaba por el pueblo, como un viajero, un extranjero más, una entidad que pese al sin fin de guerras vividas y mundos caídos, siempre busca la forma de mantener una absoluta tranquilidad, a simple vista no era mas que cualquier humano disfrutando de un paraje espectacular *
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