Para Aaron, el caos no es una falta de orden solo una falta de precisión. Su transición de la academia al rifle no fue un arrebato emocional solo una conclusión lógica.

Todo comenzó diez años atrás cuando era un joven adjunto al departamento de policía. Tras investigar un desfalco masivo que dejó a miles de familias en la calle Aaron entregó las pruebas a las autoridades. Una semana después, el caso fue archivado por "falta de mérito" y el juez encargado estrenó una mansión en la costa. Esa noche Aaron no sintió furia solo una profunda decepción, el sistema era una ecuación mal planteada que nadie se atrevía a corregir.

Su primer "ajuste" fue ese juez, no usó un rifle, sino un veneno que él mismo sintetizó y al ver el obituario en el periódico Aaron experimentó una claridad que los libros nunca le habían dado… el mundo necesitaba un editor externo

Su manera de pensar se basa en la neutralidad. No mata por odio, sino por presupuesto y equilibrio. Ve a sus objetivos como erratas en un manuscrito histórico; eliminarlos no es un crimen es una mejora en la calidad del texto social.

Cuando Aaron acepta un contrato analiza si la suma de dinero es proporcional al riesgo o si el “ajuste” limpia el panorama. Después de todo, el dinero da esa libertad que decide quién llega al capítulo siguiente y quién se queda en una nota al pie de página.