Este mono rol contiene un tema delicado que para algunos puede ser delicado, por eso les aviso que si lo abren y leen es bajo su propia responsabilidad.
Quedo mirando la intensa llama que sale del mechero que acabo de encender, anoche Markus y yo nos acabamos varías latas de cerveza y una botella de Vodka.
No recuerdo el orden, son más de las doce, sigo en pijama y este es mi segundo cigarrillo.
Anoche estuvimos celebrando y hoy continúa la celebración.
Sigo metida aún en el interior de la bañera, oigo el sonido de la puerta abrirse y sonrió al ver a mi chico.
-¿Aún estás en remojo?.
Levanto una de mis piernas riéndo bastante coqueta y divertida, todavía queda tiempo suficiente, hoy por fin despediremos al hombre que nos dio su apellido a James y a mí.
Enciendo las luces del vestidor yendo en ropa interior, desde los quince años tenía elegido el outfit que usaría en su funeral.
Sabes, madre.
Bajo los escalones por toda la casa se escuchan mis tacones, Markus ya me esta esperando y él si va del color adecuado.
-Estás perfecta mi vibora, los dejaras sin palabras.
-Estoy lista, desde hace muchos años.
El destino orquesto que aquella noche de Diciembre, después de haber ahorrado ocho meses.
Se compró el vestido rojo, con el que llevaba meses soñando.
Para que hoy su hija pudiera lucirlo en el funeral del hombre que la maltrataba.
Nuestro novios caminan juntos muy cerca de nosotros, es la primera vez que estamos en su cabaña, es lo único que tenía.
Llevo las gafas de sol puestas, no soy la única que va de rojo, James lleva un traje negro y una corbata roja.
-Es la hora.
-Terminemos cuanto antes.
Le veo coger un jarrón negro simpe donde se encuentran dentro sus cenizas, no se merecía un funeral muy extenso y con muchos invitados que estuvieran destrozados por su muerte.
Los dos estamos muy cerca del acantilado pero no lo suficiente para terminar cayendo, observo el mar siempre me ha gustado observarlo en silencio.
-Ya nunca más volverás aparecer en nuestras vidas para intentar arruinarnoslas.
-¡Púdrete en el infierno!
Juntos lanzamos al vacío el jarrón, ni con el nos queríamos quedarnos, hoy se acabo ya nunca más hablaremos ni pensaremos en ese hombre.
Lillith y Markus se han marchado después de pedírselo, los dos brindamos chocando las botellas de Tequila.
-¿Has traído tu mechero?.
-Siempre lo llevo conmigo.
-Pásamelo.
-Quiero hacerlo yo.
Estamos los dos frente a la cabaña viendo como las llamas lo van destruyendo todo, vuelvo a dar un largo trago a la botella sin dejar de mirar.
-Ya se acabo.
-¿Quieres un cigarrillo?.
-Si, gracias. ¿Vendrás mañana a la oficina?.
-Claro, has olvidado que nos reúniremos con nuestra nueva clienta.
-No, no lo he olvidado.
-Perfecto, nos vemos mañana.
-Ivanna, ya somos libres.