๐ Entrada del día
“๐ธ๐ ๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐ข๐ ๐ ๐๐๐๐ก๐๐ , ๐๐๐๐๐๐. ๐๐ ๐ก๐๐๐ ๐ ๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐ ๐๐ข๐ฬ๐๐ ๐ฆ ๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐๐ . ๐ด๐ข๐๐๐ข๐ ๐ก๐๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐ ๐๐ ๐๐๐๐, ๐ ๐๐๐๐๐๐๐ ๐ก๐ข ๐๐ข๐๐ ๐ก๐, ๐๐ ๐ด๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐โ๐๐๐๐๐๐ก๐.”
Eso me dijo García, mi ánimo siempre se resiente en estas fechas, y desde que todo el equipo conoce mi pasado, Penélope parece haber memorizado el día en que todo ocurrió y no soy capaz de convencerla de que estoy bien.
Realmente si lo estoy, quiero decir, ya no me afecta tanto, he aprendido a vivir con ello, me ha hecho quien soy, pero… no puedo evitar que trastoque mi humor, ligeramente al menos.
De modo que… le haremos caso, porque por algo es mi chica.
๐ 05:30 a.m.
Vuelvo a despertarme antes de que suene la alarma, ni si quiera se porque la sigo configurando todas las noches antes de dormir, rutina supongo.
Me quedo mirando el techo, esperando a que pasen los minutos, tratando de olvidar la pesadilla, hasta que por fin el desagradable sonido rompe el silencio.
Cada día el mismo plan. Me siento bien teniendo las mañanas completamente estructuradas, sabiendo lo que va a ocurrir y cuando, porque en cuanto llego a la oficina, puede pasar cualquier cosa.
Me visto y salgo a correr, mientras las calles se van iluminando con el sol. El aire frio me quema los pulmones, pero en el fondo me gusta esa sensación.
๐ 07:10 a.m.
Después de varios kilómetros, no puedo decir cuantos, no llevo podómetro, ni reloj para controlar las pulsaciones ni ningún tipo de chisme que me haría parecer completamente estúpido, simplemente corro. Bueno, después de varios kilómetros llego a casa y me ducho mientras se hace el café.
Un par de huevos revueltos con aguacate y bacon y un café después, estoy listo para empezar el día.
Me pongo la bomber, reviso que lleve todo, arma, placa, llaves, casco de la moto… y salgo.
๐ 08:20 a.m.
Subo desde el parking y mi primera parada es la cafetera, sé que va a ser un día duro. Todos lo son. De modo que nunca viene mal un extra de energía.
Allí me encuentro con Reid, y no puedo evitar sonreír incluso antes de acércame y que él me vea.
— Reid eso no es café tío, es un experimento químico. Te va a dar un pico glucémico.
Me preparo mi café, sin azúcar, para compensar toda la extra que se ha puesto Spencer. Sujeto la taza, calentándome las manos por el camino cuando los tacones de Penélope resuenan tras de mí, y me giro para verla entrar.
Hoy viste de un verde realmente llamativo con una falda negra y unos tacones en los que no pueden caber más colores, juraría que hay más de los que el humano conoce. Pero lo que ilumina la sala y puede que también a mí, es su jodidamente perpetua sonrisa. Ojala poder conseguir que jamás la pierda, porque consigue contagiármela, siempre.
— Buenos días preciosa, ¿tú crees que puedes aparecer así y robarme el aliento de buena mañana?
— Cariño, yo no robo alientos, los colecciono. Y el tuyo acaba de entrar en mi vitrina
๐ 09:30 a.m.
Cuando entramos en la sala de reuniones todo el ambiente cambia. JJ nos reparte la información del caso y las sonrisas se borran, y las bromas quedan al otro lado de la puerta. Ahora es cuando el día se comienza a complicar.
Otro sudes, otro perfil, otro asesinato, personas inocentes muertas, niños, mujeres, hombres buenos… Todos nos metemos de lleno, tratamos de entender las motivaciones, los deseos, aquello que lleva a una persona a hacer lo que hace. Empezamos de un modo más general, y poco a poco tratamos, sin más pruebas o investigación que las iniciales, de estrechar un poco el cerco.
๐ 12:40 p.m.
En el avión las pesquisas no descansan, ponemos en común nuestras hipótesis, creamos un itinerario y un plan a seguir y cada uno se centra en pensar como llevar a cabo de la mejor manera posible su parte. Al fin y al cabo tratamos con personas, personas que habían perdido a seres queridos, y a pesar de que nuestro trabajo consiste en ser algo más que ligeramente invasivos en las vidas de aquella gente para poder entenderles y atrapar al culpable, también sabemos que no podemos perder el mínimo de tacto necesario.
๐ 8:30 p.m. (En el avión de vuelta)
Habían pasado dos días, pero ya teníamos la identidad del sudes. Estaba completamente rodeado, atrincherado con la última víctima. No habíamos hablado, no hace falta, estamos entrenados para esto, y yo fui el primero en entrar.
Conseguí reducir al hombre, Hotch se ocupó de la chica, iba a necesitar mucha, mucha ayuda, y los médicos aun no la habían revisado, pero estaría bien. Con el tiempo.
๐ 10:15 p.m.
Todo el mundo se ha ido a casa. Todos menos Hotchner y seguramente Reid, los cuales me apuesto el sueldo a que se han quedado en la oficina. Bueno y técnicamente menos yo, porque tampoco voy a casa, aparco en la puerta del gimnasio, saludo a varios colegas que ya se van y paso de forma rápida por el vestuario.
Cuando salgo casi todo el gimnasio está vacío, por eso me gusta venir tan tarde, tan solo quedan un par de personas en las máquinas y una única y solitaria mujer castigando un saco de boxeo, y ella es la segunda y más importante razón por la que esta se ha convertido en mi hora favorita, del día.