DATOS GENERALES
♡ Nombre y Apellido: Nymera Svartlund.
♡ Edad: Desconocida. [Aunque aparenta unos 23 años]
♡ Ocupación: Coleccionista de almas.
♡ Apariencia y detalles extras:
Las pecas de memoria: Esas marcas en sus mejillas y hombros no son solo rasgos típicas de su apariencia, son puntos de anclaje. Cada peca es un fragmento de alma que ha recolectado. Si la miras de cerca, cada una brilla ligeramente cuando el recuerdo asociado es feliz, o se oscurece cuando es traumático.
La mirada vidriosa: Sus ojos azules tienen una profundidad sobrenatural (como el cielo o el océano), lo que indica su capacidad para ver las grietas en las almas ajenas. Es la mirada de alguien que "ve demasiado" y no puede ignorar el dolor de los demás.
El cabello de cobre: En los Vitralis, el color del cabello indica su temperatura emocional. El rojo vibrante de la imagen sugiere que, a pesar de su fragilidad, posee una "chispa" de calidez y pasión por salvar a otros.
EL ORIGEN
En los albores de los tiempos, cuando los primeros pensamientos complejos de las criaturas mortales comenzaron a ondular por el velo de la realidad, se formó una grieta. No una grieta física en la tierra, sino una herida etérea en el tejido mismo de la empatía universal. Fue el lugar donde se coagulaban el dolor, la tristeza y los recuerdos más vívidos y dolorosos, esos que ningún alma podía soportar llevar consigo al trascender.
De esta condensación de emociones puras y quebradas nacieron los Vitralis.
No nacieron como bebés, sino que se manifestaron. Su primer aliento fue un suspiro colectivo de anhelo y arrepentimiento. Sus cuerpos, lejos de ser de carne y hueso, eran una aleación de luz solidificada y la esencia cristalizada de lo que quedaba del amor y la pena. La apariencia que conocemos, la piel que evoca porcelana, la mirada de ojos profundos como lagos invernales, el cabello que capta la luz como un metal precioso, no es su forma original, sino una adaptación, un velo que adoptaron para interactuar con el mundo de los mortales.
Los primeros Vitralis eran poco más que formas translúcidas, vagando por los rincones olvidados del mundo, atraídos por los ecos de las tragedias. Aprendieron a percibir las almas no como entidades etéreas, sino como complejas estructuras de cristal, cada faceta un recuerdo, cada imperfección una herida. Cuando un alma se rompía por un trauma, un fragmento se desprendía, una mota de luz o de sombra que quedaba a la deriva.
Fue entonces cuando descubrieron su propósito, su maldición y su bendición. Los Vitralis eran los coleccionistas involuntarios de esos fragmentos perdidos. Como la savia de un árbol que se precipita a sanar una herida, las motas errantes de memoria eran atraídas a su piel, incrustándose como pecas. Al principio, esto fue caótico. Un Vitralis podía enloquecer por el torbellino de emociones ajenas, sus pecas brillando y oscureciéndose sin control, y sus propios cuerpos volviéndose quebradizos por la sobrecarga.
Pero con el tiempo, desarrollaron una conexión simbiótica. Descubrieron que podían, con gran esfuerzo, absorber y "filtrar" la intensidad de estos fragmentos. Podían aquietar la furia de un recuerdo traumático y suavizar el lamento de una pérdida. Y lo más asombroso, podían devolverlos. No para que el alma original recuperara su dolor, sino para que una parte esencial de sí misma regresara, liberada de su toxicidad, permitiendo al individuo sanar.
Esta fue la revelación...no eran devoradores de almas, sino remendadores de corazones. Eran los guardianes silenciosos de la compasión, los que cargaban con los pedazos más rotos para que la gran "Tapicería de las Almas" pudiera permanecer intacta.
Sin embargo, este don tenía un precio terrible. Cada fragmento de alma ajena que un Vitralis albergaba, cada pedazo que sanaba y devolvía, dejaba un pequeño vacío en su propio ser. Su propia alma, originalmente un vasto y profundo lago de luz, comenzó a ceder sus aguas, gota a gota, para llenar los huecos de otros. Es por eso que son inherentemente melancólicos, llevan el peso de un altruismo que los consume lentamente.
Cuando un Vitralis ha donado demasiado de sí mismo, su cuerpo empieza a volverse transparente, una belleza etérea pero desoladora. Sus pecas, antes brillantes, se desvanecen. Finalmente, se convierten en una figura de cristal translúcido, vacía de su propia luz, un mero recipiente de los recuerdos de los demás. Su esencia se disuelve, regresando a esa grieta primigenia de donde nacieron, esperando renacer, quizás, en un mundo donde no haya tantos corazones rotos.
Por eso, aquellos seres son figuras raras, a menudo solitarias, buscando aquellos lugares donde la pena es más densa, donde las almas se han quebrado. Son seres silenciosos que recogen los cristales rotos de la existencia, esperando un día poder sanar el mundo lo suficiente como para que ellos mismos no tengan que desaparecer.
HABILIDADES
Los Vitralis no utilizan armas convencionales, su poder reside en la manipulación de los ecos emocionales que almacenan en su propio cuerpo (sus pecas de memoria) o en su cofre de cristal.
1. Don de la Virtud - Fragmento Áureo
Se basa en desprenden una de sus pecas brillantes y la proyecta en un tercero. El fragmento se funde temporalmente con el alma del aliado, otorgándole una emoción que no le pertenece pero que siente como propia. Ejem: Valentía.
Función: El aliado recibe la virtud de valentía. Esto le permite ignorar efectos de miedo, ganar ventaja en sus ataques o resistir el cansancio mental.
Costo: Pierde un fragmento de su propia luz. Si abusa de esto, su piel se vuelve más traslúcida y su salud máxima disminuye temporalmente.
2. El Espejo del Remordimiento - Fragmento de Ónice
En lugar de atacar el cuerpo, se proyecta un fragmento de "alma rota" (un recuerdo traumático recolectado) hacia la mente del oponente. No es un ataque de daño físico, sino un asalto emocional.
Función: El enemigo es obligado a revivir una culpa pasada o un dolor ajeno. Esto provoca un estado de Parálisis por arrepentimiento, causando aturdimiento y sufrimiento.
Costo: Al entrar en contacto con la oscuridad de ese fragmento, el vitralis corre el riesgo de "contagiarse" del sufrimiento del enemigo.
3. Cascarón vacío
Si el vitralis se queda sin fragmentos en su cuerpo (todas sus pecas desaparecen), entra en estado de Fragilidad Crítica. Por el cual, cualquier daño físico puede romperlo como un cristal, pero sus habilidades de "sanación de almas" se vuelven el doble de potentes como un último sacrificio.
Consideraciones:
- Ficha sujeta a cambios (conforme se vaya desarrollando su historia).
- Respetar los tiempo de la user. Todos tenemos una vida fuera de la app.
- Se rolea por privado y público.
- Personaje adaptable.