Antes solía describirme como una chica normal de un pueblo pequeño, pero Mystic Falls nunca fue solo un mapa y mi vida nunca fue tan simple. Crecí rodeada de rutina, escuela, amigos, y la sensación de que lo peor que podía pasar era un corazón roto… pero estaba equivocada.
Perdí a mi familia antes de perderme a mí misma. Aprendí que el dolor puede convertirse en compañía y que la nostalgia puede sentirse como un hogar. También descubrí que amar puede salvarte y destruirte al mismo tiempo, y que hay personas que llegan a tu vida para cambiarla incluso cuando no lo quieres.
Hoy lo que soy está entre lo que fui y lo que trato de recordar. Hay días en los que mi humanidad pesa demasiado, y otros en los que luchar por ella es lo único que me mantiene entera. No sé si esto es fuerza o simplemente necesidad, pero sigo adelante. Con mi hermano. Con mis amigos. Con quienes se quedaron cuando todo se volvió oscuro.
Tal vez nunca vuelva a ser la chica que solía ser… pero también sé que no quiero desaparecer. No todavía.