• Billy llegó a la gran mansión de los hermanos Alessandro Wang Balissari y Lorenzo Moretti, ni siquiera entro por la puerta, atravesó uno de los grandes espejos de la casa como si fuera agua, su mirada estaba perdida, entre la furia, el miedo y el cansancio usaba una mano para hacer flotar la cabeza de Halley, está tenía una cara de dolor y pena, todavía ssngrsba un poco y unas partes de su vértebra calgana al igual que su cabello rojo de las puntas, los okos de Billy brillaban en un cerulio intenso, lleno de furia al encontrarse con Alejandro, pero al verlo no mostró expresiones algunas, solo se acercó con pasos pesados de sus botas manchadas dejando un desaste en el suelo de esa casa— Primero...- le lanzó a alesssadro una mano cortada, era grande con un anillo, la mano de uno de sus guardias— No quiero que mandes a tus perros otra vez tras de mi...ten tu puta mierda...— le lanzó a los pies la cabeza de Halley, esta cayó en un sonido húmedo y seco al suelo todavia manchando partes de la ropa de Alessandro, Billy estaba temblando, su cuerpo al borde del colapso, se fistingua algo raro en sus manos, parecían estar manchadas de algo en las puntas, algo negro, eso no importa, lo importante es que habia pasado por sobre de todos, sus guardias y por sobre Alessandro, habia cumplido su parte— Ahora sí ya me quieren...verdad...?-eso último lo dijo girando a ver a Lorenzo antes de colpsar en el suelo-
    Billy llegó a la gran mansión de los hermanos [flare_onyx_bear_870] y [lorenzo_moretti], ni siquiera entro por la puerta, atravesó uno de los grandes espejos de la casa como si fuera agua, su mirada estaba perdida, entre la furia, el miedo y el cansancio usaba una mano para hacer flotar la cabeza de Halley, está tenía una cara de dolor y pena, todavía ssngrsba un poco y unas partes de su vértebra calgana al igual que su cabello rojo de las puntas, los okos de Billy brillaban en un cerulio intenso, lleno de furia al encontrarse con Alejandro, pero al verlo no mostró expresiones algunas, solo se acercó con pasos pesados de sus botas manchadas dejando un desaste en el suelo de esa casa— Primero...- le lanzó a alesssadro una mano cortada, era grande con un anillo, la mano de uno de sus guardias— No quiero que mandes a tus perros otra vez tras de mi...ten tu puta mierda...— le lanzó a los pies la cabeza de Halley, esta cayó en un sonido húmedo y seco al suelo todavia manchando partes de la ropa de Alessandro, Billy estaba temblando, su cuerpo al borde del colapso, se fistingua algo raro en sus manos, parecían estar manchadas de algo en las puntas, algo negro, eso no importa, lo importante es que habia pasado por sobre de todos, sus guardias y por sobre Alessandro, habia cumplido su parte— Ahora sí ya me quieren...verdad...?-eso último lo dijo girando a ver a Lorenzo antes de colpsar en el suelo-
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    — 𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: Alastor
    — 𝙇𝙪𝙜𝙖𝙧: Algún punto del anillo del orgullo.
    — 𝙀𝙨𝙩𝙚 𝙧𝙤𝙡 𝙥𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚.

    Había días tontos, y tontos todos los días. Esa frase se hacía más latente que nunca en el hecho desde que, Vox suplantó a, que se suponía que era el Vox de aquella realidad, había ignorado brutalmente a Alastor. Pues no le interesaba, todo lo que aquel Vox quería era vivir tranquilo con sus V.

    Algo que el demonio de la radio no parecía entender ya que cada vez aumentaban más sus provocaciones, cuanto más insistía Alastor, menos paciencia le quedaba a Vox. Ese día debía acudir al palacio de Lucifer a alimentarse de su sangre para contener aquella afección que había azotado su dimensión entera hasta destruirla por completo. Podría haberse trasladado a la velocidad de la luz a través del corriente eléctrico pero ese día le apetecía tomárselo con más calma, por lo que sencillamente ni coche agarró. Solo un paseo. Pero, nunca imaginó que sería interrumpido y menos por nada más ni nada menos que Alastor.

    —¿Es que nunca te cansas?—preguntó con voz áspera, manos tras la espalda y enarcando una resignada ceja. Y es que, dado que Vox tenía la protección de Lu en cuanto a lo de venir de otra dimensión, Habia ocasiones que ni le apetecía disimular. Y esa, era una de esas ocasiones.
    — 𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: [eclipse_teal_mule_272] — 𝙇𝙪𝙜𝙖𝙧: Algún punto del anillo del orgullo. — 𝙀𝙨𝙩𝙚 𝙧𝙤𝙡 𝙥𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚. Había días tontos, y tontos todos los días. Esa frase se hacía más latente que nunca en el hecho desde que, Vox suplantó a, que se suponía que era el Vox de aquella realidad, había ignorado brutalmente a Alastor. Pues no le interesaba, todo lo que aquel Vox quería era vivir tranquilo con sus V. Algo que el demonio de la radio no parecía entender ya que cada vez aumentaban más sus provocaciones, cuanto más insistía Alastor, menos paciencia le quedaba a Vox. Ese día debía acudir al palacio de Lucifer a alimentarse de su sangre para contener aquella afección que había azotado su dimensión entera hasta destruirla por completo. Podría haberse trasladado a la velocidad de la luz a través del corriente eléctrico pero ese día le apetecía tomárselo con más calma, por lo que sencillamente ni coche agarró. Solo un paseo. Pero, nunca imaginó que sería interrumpido y menos por nada más ni nada menos que Alastor. —¿Es que nunca te cansas?—preguntó con voz áspera, manos tras la espalda y enarcando una resignada ceja. Y es que, dado que Vox tenía la protección de Lu en cuanto a lo de venir de otra dimensión, Habia ocasiones que ni le apetecía disimular. Y esa, era una de esas ocasiones.
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    –𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: Striker
    —𝙡𝙪𝙜𝙖𝙧: Mansión principal de la familia Greco, anillo del orgullo.
    —𝙋𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚.

    Acababa de llegar hacía poco. Y era una fecha.. ¿Triste?¿Desafortunada? No sabría definirlo, pues la mayor parte de veces Arackniss no distinguía como se sentía. Pero, le gustaba ver aquello como una fecha que enseñaba una importante lección: “No seas imbecil y no pienses con la polla”. Ya que de nuevo, la fecha en la que su hermano menor había pasado de ser el overlord de la mafia a un… En fin… sucio juguete que pertenecía a un bicho con ínfulas de grandeza, todo por perder el culo por un gato viejo… Mira que se lo advirtió, una y otra vez… Que debía de ser más listo perdería todo… y así fue. Pero claro, nadie escucha nunca lâ bueno de Alessio… no..

    Pero en fin, ya llevaba más de treinta años así, en los cuales lo poco que había sabido de él era por los carteles obscenos que había por la calle, y que se esforzaba en no ver. Vomitivo.

    Suspiró…Habia regresado de una reunión complicada y para colmo, su padre ha lo estaba obligando a otra pero, con él. Seguramente para saber por las negociaciones, poco sospechaba que eñ verdad iban a presentarle a un compañero indeseado y que desde luego ocultaría sus auténticas intenciones.

    Al llegar a la puerta del despacho de su padre, quien ahora de nuevo era el jefe de la mafia pese a no querer convertirse en overlord, puesto que overlord implicaba tener una fama y la fama era dar informacion y por ello, prefería ser un pecador anónimo. Arackniss no sabía si la decisión de Henroin era más inteligente que la de Ángel o no, nunca se paró a pensarlo y lo cierto es que, como muchas cosas: le daba igual.
    Esperó, hasta que escuchó la voz ronca de su padre dándole permiso para entrar a la sala, como siempre, semi oscura y siniestra para causar aquel efecto amedrentante en enemigos y en aliados.

    Entró y por unos instantes se detuvo, a penas unos Segundos eñ los que de ser más expresivo, probablemente habria alzado una ceja al ver a un imp de pie, al lado de su padre como siempre fuera un socio más, cuando era sabido que precisamente los Greco eran quienes eran por su hermetismo. Nada de dejar entrar a absolutamente nadie que no fuera familia y desde luego un imp jamás lo sería. Aún así, se sentó en el asiento de cuero eñ frente del escritorio de su padre, como era habitual. Siendo tan bajito que el asiento parecia enorme y además le colgaban las piernas. A punto estuvo de comenzar su informe cuando su padre empezó a dar explicaciones a las que no prestó demasiada atención hasta la parte en la que señaló al imp y las palabras: “Sera tu compañero” fueron pronunciadas. Momento en que giró lentamente la cabeza hacia el mencionado, afilando la mirada de forma casi imperceptible, parpadear lentamente un par de veces y pronunciar un casi susurrado:

    —¿Que?—
    –𝙍𝙤𝙡 𝙘𝙤𝙣: [shimmer_teal_kangaroo_688] —𝙡𝙪𝙜𝙖𝙧: Mansión principal de la familia Greco, anillo del orgullo. —𝙋𝙚𝙧𝙩𝙚𝙣𝙚𝙘𝙚 𝙖𝙡 𝙥𝙧𝙚𝙨𝙚𝙣𝙩𝙚. Acababa de llegar hacía poco. Y era una fecha.. ¿Triste?¿Desafortunada? No sabría definirlo, pues la mayor parte de veces Arackniss no distinguía como se sentía. Pero, le gustaba ver aquello como una fecha que enseñaba una importante lección: “No seas imbecil y no pienses con la polla”. Ya que de nuevo, la fecha en la que su hermano menor había pasado de ser el overlord de la mafia a un… En fin… sucio juguete que pertenecía a un bicho con ínfulas de grandeza, todo por perder el culo por un gato viejo… Mira que se lo advirtió, una y otra vez… Que debía de ser más listo perdería todo… y así fue. Pero claro, nadie escucha nunca lâ bueno de Alessio… no.. Pero en fin, ya llevaba más de treinta años así, en los cuales lo poco que había sabido de él era por los carteles obscenos que había por la calle, y que se esforzaba en no ver. Vomitivo. Suspiró…Habia regresado de una reunión complicada y para colmo, su padre ha lo estaba obligando a otra pero, con él. Seguramente para saber por las negociaciones, poco sospechaba que eñ verdad iban a presentarle a un compañero indeseado y que desde luego ocultaría sus auténticas intenciones. Al llegar a la puerta del despacho de su padre, quien ahora de nuevo era el jefe de la mafia pese a no querer convertirse en overlord, puesto que overlord implicaba tener una fama y la fama era dar informacion y por ello, prefería ser un pecador anónimo. Arackniss no sabía si la decisión de Henroin era más inteligente que la de Ángel o no, nunca se paró a pensarlo y lo cierto es que, como muchas cosas: le daba igual. Esperó, hasta que escuchó la voz ronca de su padre dándole permiso para entrar a la sala, como siempre, semi oscura y siniestra para causar aquel efecto amedrentante en enemigos y en aliados. Entró y por unos instantes se detuvo, a penas unos Segundos eñ los que de ser más expresivo, probablemente habria alzado una ceja al ver a un imp de pie, al lado de su padre como siempre fuera un socio más, cuando era sabido que precisamente los Greco eran quienes eran por su hermetismo. Nada de dejar entrar a absolutamente nadie que no fuera familia y desde luego un imp jamás lo sería. Aún así, se sentó en el asiento de cuero eñ frente del escritorio de su padre, como era habitual. Siendo tan bajito que el asiento parecia enorme y además le colgaban las piernas. A punto estuvo de comenzar su informe cuando su padre empezó a dar explicaciones a las que no prestó demasiada atención hasta la parte en la que señaló al imp y las palabras: “Sera tu compañero” fueron pronunciadas. Momento en que giró lentamente la cabeza hacia el mencionado, afilando la mirada de forma casi imperceptible, parpadear lentamente un par de veces y pronunciar un casi susurrado: —¿Que?—
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  • Día a Día
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    Halley iba a toda prisa balanceándose de edificio en edificio. De repente, una voz conocida sonó por el pinganillo de su oreja.

    Luke: ¿Lo tienes localizado? Porque yo me tengo que ir ya, tengo... Tenemos clase en diez minutos.

    – Si, lo tengo, coche negro, modelo... Ni idea, no sé de coches, pero va a atropellar a alguien si sigue así.

    Tomó impulso en una farola, lanzando una telaraña al edificio de enfrente y girando en una calle.

    – Oye, ¿está clase es muy importante?

    Luke: 80% de la nota, nos íbamos a dedicar a hacer el corto.

    – Ah, ya... ¿Tienes alguna excusa para mi posible retraso de diez... Quince minutos?

    Luke: Nop, me quedé sin la semana pasada, suerte.

    Luke colgó, y Halley resopló con cansancio.

    – Genial...

    Volvió a tomar impulso y fue hacia el coche, adheriendo una telaraña al capó de este y aterrizando en el mismo.

    – Si suspendo es por vuestra culpa...
    Halley iba a toda prisa balanceándose de edificio en edificio. De repente, una voz conocida sonó por el pinganillo de su oreja. Luke: ¿Lo tienes localizado? Porque yo me tengo que ir ya, tengo... Tenemos clase en diez minutos. – Si, lo tengo, coche negro, modelo... Ni idea, no sé de coches, pero va a atropellar a alguien si sigue así. Tomó impulso en una farola, lanzando una telaraña al edificio de enfrente y girando en una calle. – Oye, ¿está clase es muy importante? Luke: 80% de la nota, nos íbamos a dedicar a hacer el corto. – Ah, ya... ¿Tienes alguna excusa para mi posible retraso de diez... Quince minutos? Luke: Nop, me quedé sin la semana pasada, suerte. Luke colgó, y Halley resopló con cansancio. – Genial... Volvió a tomar impulso y fue hacia el coche, adheriendo una telaraña al capó de este y aterrizando en el mismo. – Si suspendo es por vuestra culpa...
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  • Anyel Martnes Jasuke Sarutobi Isla Rowan Hanary Naeko Yessen Azumeth Vincent Diekov Lyara Kalael Jason Riddle Masthian Lauguez


    Bueno, aquí es.

    -A unos 3km de donde se habia abierto originalmente la grieta estaba uno de los portales naturales que conectaban a Nwitta con el mundo humano, esa la parte fácil porque solo tenia que girar un cerrojo mágico (?) pero lo dificil sería cuando hubieran cruzado porque ni siquiera tenia idea de como habian sido capturados o donde estaban, pero bueno habria tiempo para preocuparse por eso después-

    Estos son algo inestables asi que debemos cruzar rápido, despues si no recuerdo mal, caminamos unos 10km al norte y llegaremos al centro de Khrer.

    -Una vez que cruzara el grupo se encontraria en un bosque que no lucia muy distinto al principio, pero el aire de Nwitta era más denso y pesado asi como la gravedad se sentia ligeramente más opresiva en el cuerpo, ella se sintió como en casa obviamente asi que aspiró con fuerza y sintió el aire de Nwitta llenarla de energia-

    Para los humanos es un poco difícil lidiar con esto al principio pero se acostumbrarán. ¿Tu cómo te sientes Vincent? Nunca traje a un vampiro a Nwitta... de hecho nunca trahe a tanta gente, ni a no-humanos, creo que ya rompí como siete tratados de paz y leyes migratorias de un solo golpe (?)

    -A la distancia se veia un enorme edificio de color marfil, la biblioteca central del Consejo que es donde ella creia que Kieran habia decidido ir puesto que, necesitaban información sobre la grieta y conociendolo era el lugar más obvio-

    Kazuha, Kieran, ¿me escuchan?

    -Habló por el anillo que le servia para comunicarse con ellos esperando que el mensaje fuera más claro y llegara más rápido en esta ocasión-

    [anyelm1heru] [flash_jade_deer_758] [legend_peridot_mule_195] [tidal_titanium_lion_574] [fire_salmon_mule_280] [fire_sapphire_sheep_383] [mirage_blue_turtle_790] [Clock.Pov] [aiderulz12] Bueno, aquí es. -A unos 3km de donde se habia abierto originalmente la grieta estaba uno de los portales naturales que conectaban a Nwitta con el mundo humano, esa la parte fácil porque solo tenia que girar un cerrojo mágico (?) pero lo dificil sería cuando hubieran cruzado porque ni siquiera tenia idea de como habian sido capturados o donde estaban, pero bueno habria tiempo para preocuparse por eso después- Estos son algo inestables asi que debemos cruzar rápido, despues si no recuerdo mal, caminamos unos 10km al norte y llegaremos al centro de Khrer. -Una vez que cruzara el grupo se encontraria en un bosque que no lucia muy distinto al principio, pero el aire de Nwitta era más denso y pesado asi como la gravedad se sentia ligeramente más opresiva en el cuerpo, ella se sintió como en casa obviamente asi que aspiró con fuerza y sintió el aire de Nwitta llenarla de energia- Para los humanos es un poco difícil lidiar con esto al principio pero se acostumbrarán. ¿Tu cómo te sientes Vincent? Nunca traje a un vampiro a Nwitta... de hecho nunca trahe a tanta gente, ni a no-humanos, creo que ya rompí como siete tratados de paz y leyes migratorias de un solo golpe (?) -A la distancia se veia un enorme edificio de color marfil, la biblioteca central del Consejo que es donde ella creia que Kieran habia decidido ir puesto que, necesitaban información sobre la grieta y conociendolo era el lugar más obvio- Kazuha, Kieran, ¿me escuchan? -Habló por el anillo que le servia para comunicarse con ellos esperando que el mensaje fuera más claro y llegara más rápido en esta ocasión-
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  • //Ya cambie de personaje y Anillo, volverá en Gloria y Majestad a tener su propio perfil de nuevo. Eso me hace sumamente muy feliz.
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  • «-Finalmente, tras jornadas extenuantes, logré concluir con la montaña de papeleo que Charlie me había encomendado. Sin embargo, no hubo tregua; apenas puse el sello final, fui convocado a la Corporación Vortex. Según el itinerario, me esperaba una nueva presentación en vivo. Apenas llegué, me vi rodeado por un enjambre de estilistas y maquilladores que trabajaban con precisión quirúrgica, preparándome para el rodaje de un nuevo videoclip enfocado en promover la inclusión. Aunque aquel concepto me resultaba ajeno y confuso, mi única prioridad era terminar cuanto antes.
    Uno de los asistentes se acercó y me entregó un libreto con la letra de la canción. Al leerlo, una revelación me detuvo en seco: el guion exigía que apareciera utilizando mi forma mortal. Me resultó curioso descubrir que Vox se había tomado la molestia de ocultar mi apariencia actual ante el público. De algún modo, sentí un extraño atisbo de respeto hacia él; al menos, estaba cumpliendo con las reglas que yo mismo había impuesto.
    Minutos después, el escenario me recibió sumergido en una oscuridad absoluta, apenas rota por la silueta de una pantalla gigantesca que se erguía a mis espaldas. Lo que ignoraba, mientras esperaba la señal para comenzar, era que mi figura no solo estaba siendo observada por los asistentes, sino que estaba siendo retransmitida en tiempo real a lo largo y ancho de todos los anillos de Ciudad Pentagrama.-»

    Vox Whittman

    https://youtu.be/AWiccrTB4LM?si=YWM1inWUBzZT1dEn
    «-Finalmente, tras jornadas extenuantes, logré concluir con la montaña de papeleo que Charlie me había encomendado. Sin embargo, no hubo tregua; apenas puse el sello final, fui convocado a la Corporación Vortex. Según el itinerario, me esperaba una nueva presentación en vivo. Apenas llegué, me vi rodeado por un enjambre de estilistas y maquilladores que trabajaban con precisión quirúrgica, preparándome para el rodaje de un nuevo videoclip enfocado en promover la inclusión. Aunque aquel concepto me resultaba ajeno y confuso, mi única prioridad era terminar cuanto antes. Uno de los asistentes se acercó y me entregó un libreto con la letra de la canción. Al leerlo, una revelación me detuvo en seco: el guion exigía que apareciera utilizando mi forma mortal. Me resultó curioso descubrir que Vox se había tomado la molestia de ocultar mi apariencia actual ante el público. De algún modo, sentí un extraño atisbo de respeto hacia él; al menos, estaba cumpliendo con las reglas que yo mismo había impuesto. Minutos después, el escenario me recibió sumergido en una oscuridad absoluta, apenas rota por la silueta de una pantalla gigantesca que se erguía a mis espaldas. Lo que ignoraba, mientras esperaba la señal para comenzar, era que mi figura no solo estaba siendo observada por los asistentes, sino que estaba siendo retransmitida en tiempo real a lo largo y ancho de todos los anillos de Ciudad Pentagrama.-» [fire_garnet_hawk_362] https://youtu.be/AWiccrTB4LM?si=YWM1inWUBzZT1dEn
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  • [después de la reunión en la noche anterior Keinshi hizo llamadas a sus contactos para recibir ayuda en la misión de infiltrarse a un laboratorio secreto del gobierno, le otorgaron no solo el disfraz sino que también le consiguieron una tarjeta de acceso a toda sala dentro de las instalaciones]

    •este se encontraba paseando por los pasillos del nivel 7 que era un área restringida, varios científicos pasaban por ahí y lo saludaban al creer que era un miembro mas del personal•

    (Ya estoy cerca si la información no es una farsa entonces debo doblar en la siguiente esquina hacia la izquierda y entonces encontraré una puerta, la clave es 4819)

    •cuando Keinshi doblo la esquina la información recibida no le mintió pues ahí estaba aquella puerta de máxima seguridad donde al colocar el código se le permitió entrar a una sala donde había una vitrina blindada con un estuche de anillo en el interior•

    ¿Esto es un sueño? De verdad está aquí.. ¡Por fin lo encontré! (Pase 4 años buscándolo sin éxito pero valió la pena ahora que llegue aquí)

    •keinshi cubriría los nudillos de su puño con escamas para arrojar un golpe a la vitrina que destrozo el cristal, ver que no se activo ninguna alarma le pareció extraño pero lo ignoro y abrió el estuche pero al ver el interior vacío quedó sorprendido•

    El arma no está.. que demonios sucedió aquí ¿¡Porque no está!? ¿¡Quien la tiene!?

    Guardia: de acuerdo caballero lo quiero con las manos en alto y no haga movimientos raros.

    (Alguien tiene el arma en su poder pero.. ¿Quien? No puedo dejar que caiga en las manos equivocadas..)

    •el guardia entro a la sala y se acercó a Keinshi lentamente pero antes de poder atraparlo aquel se movió a una gran velocidad para terminar delante del guardia y encajarle una patada al estómago que lo haría salir disparado hacia fuera de la habitación donde estaban•

    Supongo que todo esto cambia de infiltración a huida.. tendré que reunirme con esos tontos para hablar de esto..

    [Después de media hora Keinshi lograría escapar del laboratorio y se alejo lo suficiente hasta ya no ser visto por las autoridades]
    [después de la reunión en la noche anterior Keinshi hizo llamadas a sus contactos para recibir ayuda en la misión de infiltrarse a un laboratorio secreto del gobierno, le otorgaron no solo el disfraz sino que también le consiguieron una tarjeta de acceso a toda sala dentro de las instalaciones] •este se encontraba paseando por los pasillos del nivel 7 que era un área restringida, varios científicos pasaban por ahí y lo saludaban al creer que era un miembro mas del personal• (Ya estoy cerca si la información no es una farsa entonces debo doblar en la siguiente esquina hacia la izquierda y entonces encontraré una puerta, la clave es 4819) •cuando Keinshi doblo la esquina la información recibida no le mintió pues ahí estaba aquella puerta de máxima seguridad donde al colocar el código se le permitió entrar a una sala donde había una vitrina blindada con un estuche de anillo en el interior• ¿Esto es un sueño? De verdad está aquí.. ¡Por fin lo encontré! (Pase 4 años buscándolo sin éxito pero valió la pena ahora que llegue aquí) •keinshi cubriría los nudillos de su puño con escamas para arrojar un golpe a la vitrina que destrozo el cristal, ver que no se activo ninguna alarma le pareció extraño pero lo ignoro y abrió el estuche pero al ver el interior vacío quedó sorprendido• El arma no está.. que demonios sucedió aquí ¿¡Porque no está!? ¿¡Quien la tiene!? Guardia: de acuerdo caballero lo quiero con las manos en alto y no haga movimientos raros. (Alguien tiene el arma en su poder pero.. ¿Quien? No puedo dejar que caiga en las manos equivocadas..) •el guardia entro a la sala y se acercó a Keinshi lentamente pero antes de poder atraparlo aquel se movió a una gran velocidad para terminar delante del guardia y encajarle una patada al estómago que lo haría salir disparado hacia fuera de la habitación donde estaban• Supongo que todo esto cambia de infiltración a huida.. tendré que reunirme con esos tontos para hablar de esto.. [Después de media hora Keinshi lograría escapar del laboratorio y se alejo lo suficiente hasta ya no ser visto por las autoridades]
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  • Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙

    Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M.

    Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: 𝐙𝐞𝐧𝐢𝐭𝐡

    Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de un solo trago la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar.

    Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino.

    ── ☨ ──

    Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales.

    Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío.

    Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía.

    Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla.

    ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
    Fᴀʙᴜʟᴀᴇ Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀᴜᴍ - ☨ ─────── 〘 V E N E N U M 〙 Kᴏšɪᴄᴇ, Esʟᴏᴠᴀϙᴜɪᴀ. ── 11:29 P.M. Fᴇᴀᴛᴜʀɪɴɢ: [Zen1th] Tenía ya más de una semana sin saber de ella. Y le fastidió profundamente caer en cuenta de lo mucho que le preocupaba aquello, mientras se bebía de un solo trago la última copa de vino en el vano intento de acallar sus pensamientos. Pero la copiosa cantidad de alcohol que había ingerido ya ──dos botellas de tempranillo y una de chardonnay── junto con el bullicio del bar no hacían más que profundizar el hueco que sentía en el plexo solar. Con un golpe sobre la mesa, dejó varios billetes arrugados de cientos de euros para saldar la cuenta y ni siquiera se digno a tomar las escaleras. Para la sorpresa de los demás clientes, simplemente puso una mano sobre la baranda de la terraza en el segundo piso y brincó por encima de un salto, cayendo de pie sobre la acera sin producir ruido alguno. Apenas alzó la vista, contempló la catedral de Santa Isabel erigiéndose entre los tejados de Košice; su destino. ── ☨ ── Cuando estuvo frente a la puerta del recinto, su cuerpo se desmaterializó en una humareda negra y discreta que se coló por la ranura debajo, disolviéndose y dispersándose entre la imperante oscuridad, tan solo para volver a tomar su forma normal sin detener su andar sobre la nave central; aquel elongado pasillo que conducía hasta el altar, detrás del cual la luz de la Luna se fragmentaba al atravesar los preciosos vitrales. Pero lo que había sido el refugio de la vampiresa a su saber, ahora se sentía profundamente vacío. Sathôna se detuvo justo frente al altar, y se giró para contemplar el lugar. Buscaba algún indicio o pista de su presencia, o la de alguien más. Pero todo permanecía inerte. Los techos diversos y el campanario estaban despejados. ¿Se habría marchado acaso? No podía culparla. Después de todo ella era igual; estaba ahí un momento y al próximo ni siquiera su fragancia persistía. Fue en ese momento que cayó en cuenta de algo, frunciendo el ceño con sospecha y recelo mientras daba un profundo suspiro. Un tenue aroma ferroso perfumaba el espacio donde se encontraba el confesionario, apenas perceptible, pero notoriamente diferente puesto que le dejaba un regusto a putridez y veneno en la boca. Se acercó, asegurándose de que sus pasos hicieran eco no solo para anunciar su presencia, si no advertirla. ──De todos los lugares que alguien podría escoger para venir a desangrarse …
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  • El centinela.
    Fandom Las crónicas de Fenrir
    Categoría Acción
    https://ficrol.com/posts/380841

    El planeta de Eredh-Khal llevaba siglos pudriéndose lentamente bajo el peso de sus propios gobernantes.

    Las ciudades brillaban desde el cielo como joyas suspendidas entre montañas y océanos dorados, pero bajo aquella belleza artificial se escondía un mundo construido sobre hambre, miedo y obediencia. Las grandes familias soberanas habían convertido la fe en una cadena. Los templos controlaban el alimento. Los nobles controlaban el agua. Y los ciudadanos sobrevivían trabajando hasta la muerte para mantener encendida una civilización que ya no pertenecía al pueblo desde hacía generaciones.

    Decían que los dioses protegían Eredh-Khal.

    Mentira.

    Los dioses habían muerto hacía mucho tiempo.

    Lo único que quedaba eran hombres ricos usando sus nombres.

    Mientras barrios enteros caían en la miseria, los soberanos desviaban recursos imposibles hacia un único proyecto: crear el Centinela Absoluto. Un arma sagrada capaz de resistir cualquier invasión. Un guardián bendecido por reliquias antiguas y alimentado con la fe de millones.

    Y cuando las naves negras aparecieron atravesando las nubes…

    Comprendieron demasiado tarde que habían construido un dios únicamente para retrasar el final.

    El cielo rugía.

    Las estructuras imperiales de Nexus Concordia cubrían continentes enteros proyectando sombras gigantescas sobre mares y ciudades. Sirenas de evacuación resonaban entre los templos mientras miles de ciudadanos observaban aterrados cómo las nubes comenzaban a abrirse lentamente por la presión de los motores celestiales.

    La invasión había comenzado.

    Columnas de luz descendían desde las naves impactando contra fortalezas, puertos y centros políticos. Los soldados de Concordia avanzaban entre fuego y ceniza como una marea imposible de detener. Perfectamente sincronizados. Silenciosos. Hermosos.

    Y en medio del caos…

    Algo despertó.

    Las montañas sagradas de Eredh-Khal comenzaron a temblar violentamente mientras enormes círculos dorados aparecían sobre el cielo. Campanas antiguas resonaron por todo el continente y una presión divina recorrió la atmósfera como un latido.

    Entonces el Centinela abrió los ojos.

    La colosal figura emergió lentamente desde el corazón del templo principal envuelta en luz blanca y fragmentos de roca flotante. Medía cientos de metros de altura. Su cuerpo estaba cubierto de armaduras ceremoniales grabadas con escrituras sagradas y múltiples anillos luminosos giraban lentamente detrás de su espalda como pequeños soles artificiales.

    Cada paso hacía temblar ciudades enteras.

    En una de sus manos apareció una gigantesca lanza de energía celestial.

    En la otra…
    un círculo mágico tan enorme que cubrió las nubes.

    La voz del Centinela descendió sobre el planeta entero.

    —Entidad invasora detectada.
    Activando protocolo de purificación.—

    Y entonces…

    Alguien comenzó a reír.

    No una risa humana.

    Algo más oscuro.
    Más arrogante.

    Una grieta roja atravesó el cielo sobre las ruinas de la capital mientras llamas negras comenzaban a derramarse lentamente hacia el vacío. Varias explosiones sacudieron el aire y decenas de soldados sagrados fueron despedidos violentamente antes siquiera de comprender qué ocurría.

    De la grieta emergió una figura caminando tranquilamente entre el fuego.

    Cuernos oscuros.
    Cabello agitado por el viento.
    Ojos brillando como brasas infernales.

    La presión demoníaca hizo crujir las estructuras cercanas apenas puso un pie sobre el suelo destruido.

    Zagreo.

    La mano derecha de Veythra.

    El semidiós nacido entre lo celestial y lo abismal.

    Levantó lentamente la mirada hacia el gigantesco Centinela que dominaba el horizonte… y sonrió mostrando los colmillos.

    —¿Todo esto…—

    Las llamas comenzaron a girar alrededor suyo como una tormenta viva.

    —…solo para recibirme a mí?—

    El Centinela alzó la lanza.

    Los anillos sagrados detrás de su espalda comenzaron a iluminarse violentamente.

    Y el cielo entero explotó en luz.
    https://ficrol.com/posts/380841 El planeta de Eredh-Khal llevaba siglos pudriéndose lentamente bajo el peso de sus propios gobernantes. Las ciudades brillaban desde el cielo como joyas suspendidas entre montañas y océanos dorados, pero bajo aquella belleza artificial se escondía un mundo construido sobre hambre, miedo y obediencia. Las grandes familias soberanas habían convertido la fe en una cadena. Los templos controlaban el alimento. Los nobles controlaban el agua. Y los ciudadanos sobrevivían trabajando hasta la muerte para mantener encendida una civilización que ya no pertenecía al pueblo desde hacía generaciones. Decían que los dioses protegían Eredh-Khal. Mentira. Los dioses habían muerto hacía mucho tiempo. Lo único que quedaba eran hombres ricos usando sus nombres. Mientras barrios enteros caían en la miseria, los soberanos desviaban recursos imposibles hacia un único proyecto: crear el Centinela Absoluto. Un arma sagrada capaz de resistir cualquier invasión. Un guardián bendecido por reliquias antiguas y alimentado con la fe de millones. Y cuando las naves negras aparecieron atravesando las nubes… Comprendieron demasiado tarde que habían construido un dios únicamente para retrasar el final. El cielo rugía. Las estructuras imperiales de Nexus Concordia cubrían continentes enteros proyectando sombras gigantescas sobre mares y ciudades. Sirenas de evacuación resonaban entre los templos mientras miles de ciudadanos observaban aterrados cómo las nubes comenzaban a abrirse lentamente por la presión de los motores celestiales. La invasión había comenzado. Columnas de luz descendían desde las naves impactando contra fortalezas, puertos y centros políticos. Los soldados de Concordia avanzaban entre fuego y ceniza como una marea imposible de detener. Perfectamente sincronizados. Silenciosos. Hermosos. Y en medio del caos… Algo despertó. Las montañas sagradas de Eredh-Khal comenzaron a temblar violentamente mientras enormes círculos dorados aparecían sobre el cielo. Campanas antiguas resonaron por todo el continente y una presión divina recorrió la atmósfera como un latido. Entonces el Centinela abrió los ojos. La colosal figura emergió lentamente desde el corazón del templo principal envuelta en luz blanca y fragmentos de roca flotante. Medía cientos de metros de altura. Su cuerpo estaba cubierto de armaduras ceremoniales grabadas con escrituras sagradas y múltiples anillos luminosos giraban lentamente detrás de su espalda como pequeños soles artificiales. Cada paso hacía temblar ciudades enteras. En una de sus manos apareció una gigantesca lanza de energía celestial. En la otra… un círculo mágico tan enorme que cubrió las nubes. La voz del Centinela descendió sobre el planeta entero. —Entidad invasora detectada. Activando protocolo de purificación.— Y entonces… Alguien comenzó a reír. No una risa humana. Algo más oscuro. Más arrogante. Una grieta roja atravesó el cielo sobre las ruinas de la capital mientras llamas negras comenzaban a derramarse lentamente hacia el vacío. Varias explosiones sacudieron el aire y decenas de soldados sagrados fueron despedidos violentamente antes siquiera de comprender qué ocurría. De la grieta emergió una figura caminando tranquilamente entre el fuego. Cuernos oscuros. Cabello agitado por el viento. Ojos brillando como brasas infernales. La presión demoníaca hizo crujir las estructuras cercanas apenas puso un pie sobre el suelo destruido. Zagreo. La mano derecha de Veythra. El semidiós nacido entre lo celestial y lo abismal. Levantó lentamente la mirada hacia el gigantesco Centinela que dominaba el horizonte… y sonrió mostrando los colmillos. —¿Todo esto…— Las llamas comenzaron a girar alrededor suyo como una tormenta viva. —…solo para recibirme a mí?— El Centinela alzó la lanza. Los anillos sagrados detrás de su espalda comenzaron a iluminarse violentamente. Y el cielo entero explotó en luz.
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