Escena I.
Sección: Memorias del pasado.
Relato: El principe va a casa.

Rose corrió hacia donde había escuchado a Maeron, buscándolo asustada.

Había escuchado quejidos, gritos y cadenas; temía que se hubiese encontrado con cazadores y que estos lo lastimaran.

Lo primero que vio fue el cuerpo de un hombre en el suelo, con rasguños. Avanzó un poco más solo para encontrar otros dos hombres inconscientes, una jaula y sus redes; en el centro estaba Maeron, transformado en zorro, estaba alerta, agresivo.

Maeron vio a Rose, pero no se calmo al reconocerla. Dio unos cuantos pasos atrás en posición de ataque, enseñando sus colmillos carmesí, con el pelaje erizado y la cola entre las patas.

Rose lo miró quieta un segundo antes de ir hacia él y abrazarlo. Sintió a Maeron removerse y arañar, emitiendo gruñidos profundos por el miedo, pero a pesar de que eso le causara dolor, ella no lo soltó.

Rose se mordió la lengua para no emitir ningún quejido y apretó ligeramente a Maeron contra sí, acariciando su pelaje con sus dedos, esperando a que se calmara.

Maeron poco a poco dejó de moverse y rasguñarla, en cuanto Rose sintió eso relajó el agarre y cerró los ojos, respirando profundamente.

El pequeño zorro se quedó quieto, respirando con agitación sobre el hombro de Rose. Lamió sus dientes, reconociendo el sabor metálico sobre su lengua. Su cuerpo entero se ensanchaba con cada respiración y Rose noto que el pelaje debajo de sus dedos se sentía puntiagudo.

Rose apretó los labios y cerró con cuidado las alas alrededor de ellos. No tanto, en caso de que Maeron quisiera apartarse. Comenzó a tararear una canción y acarició la cabeza del zorro, mientras su otra mano permanecía rodeando su cuerpo.

Maeron emitió un gruñido cuando la mano se poso sobre su cabeza, pero no se movió, se quedó inmóvil en los brazos de Rose.

Pasaron varios minutos antes de que Rose percibiera que el cuerpo del zorro se relajaba dentro de su agarre. Maeron apoyo lentamente la cabeza en el hombro de Rose, escuchando su canción.

Finalmente el gran zorro comenzó a disminuir su tamaño y Rose quitó sus alas para ver al niño de doce años que ahora descansaba sobre ella.

Maeron no la abrazo. Sujeto su cola con ambas manos contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos estaban humedos de lágrimas sin derramar.

- Mi casa... - Murmuro Maeron, con la quebrada.

Rose sintió que se le rompía el corazón al oírlo, porque había visto en estado de la pequeña cabaña que el zorro había cuidado con tanto esmero para vivir en paz; los cazadores lo habían destruido todo.

Maeron ya no tenía un hogar aquí, pero puede ser que todavía podría darle uno.

Rose atrajo al niño hacia ella de nuevo y lo abrazo con fuerza. Rodeo a Maeron y a si mismo con un capullo de alas, deseando poder proteger al niño de este mundo.

- No tengo casa, Rose... - Hablo de nuevo, con la voz desprovista de calor.- Ya no tengo... Ya no sé donde... - Su voz se cortó. - Van a volver... Van a volver - Repitió, impotente.

Colaboración con: Rose Walcott
Escena I. Sección: Memorias del pasado. Relato: El principe va a casa. Rose corrió hacia donde había escuchado a Maeron, buscándolo asustada. Había escuchado quejidos, gritos y cadenas; temía que se hubiese encontrado con cazadores y que estos lo lastimaran. Lo primero que vio fue el cuerpo de un hombre en el suelo, con rasguños. Avanzó un poco más solo para encontrar otros dos hombres inconscientes, una jaula y sus redes; en el centro estaba Maeron, transformado en zorro, estaba alerta, agresivo. Maeron vio a Rose, pero no se calmo al reconocerla. Dio unos cuantos pasos atrás en posición de ataque, enseñando sus colmillos carmesí, con el pelaje erizado y la cola entre las patas. Rose lo miró quieta un segundo antes de ir hacia él y abrazarlo. Sintió a Maeron removerse y arañar, emitiendo gruñidos profundos por el miedo, pero a pesar de que eso le causara dolor, ella no lo soltó. Rose se mordió la lengua para no emitir ningún quejido y apretó ligeramente a Maeron contra sí, acariciando su pelaje con sus dedos, esperando a que se calmara. Maeron poco a poco dejó de moverse y rasguñarla, en cuanto Rose sintió eso relajó el agarre y cerró los ojos, respirando profundamente. El pequeño zorro se quedó quieto, respirando con agitación sobre el hombro de Rose. Lamió sus dientes, reconociendo el sabor metálico sobre su lengua. Su cuerpo entero se ensanchaba con cada respiración y Rose noto que el pelaje debajo de sus dedos se sentía puntiagudo. Rose apretó los labios y cerró con cuidado las alas alrededor de ellos. No tanto, en caso de que Maeron quisiera apartarse. Comenzó a tararear una canción y acarició la cabeza del zorro, mientras su otra mano permanecía rodeando su cuerpo. Maeron emitió un gruñido cuando la mano se poso sobre su cabeza, pero no se movió, se quedó inmóvil en los brazos de Rose. Pasaron varios minutos antes de que Rose percibiera que el cuerpo del zorro se relajaba dentro de su agarre. Maeron apoyo lentamente la cabeza en el hombro de Rose, escuchando su canción. Finalmente el gran zorro comenzó a disminuir su tamaño y Rose quitó sus alas para ver al niño de doce años que ahora descansaba sobre ella. Maeron no la abrazo. Sujeto su cola con ambas manos contra su pecho y la mirada perdida en el horizonte. Sus ojos estaban humedos de lágrimas sin derramar. - Mi casa... - Murmuro Maeron, con la quebrada. Rose sintió que se le rompía el corazón al oírlo, porque había visto en estado de la pequeña cabaña que el zorro había cuidado con tanto esmero para vivir en paz; los cazadores lo habían destruido todo. Maeron ya no tenía un hogar aquí, pero puede ser que todavía podría darle uno. Rose atrajo al niño hacia ella de nuevo y lo abrazo con fuerza. Rodeo a Maeron y a si mismo con un capullo de alas, deseando poder proteger al niño de este mundo. - No tengo casa, Rose... - Hablo de nuevo, con la voz desprovista de calor.- Ya no tengo... Ya no sé donde... - Su voz se cortó. - Van a volver... Van a volver - Repitió, impotente. Colaboración con: [haze_amethyst_lion_533]
Me gusta
Me entristece
2
1 turno 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados