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Historia actual : El sello parte 2

Entro en esa cabaña, cerrando la puerta detrás de ella,
estaba loca, en definitiva se había vuelto chiflada. O tal vez solo era la desesperación, busco ayuda en algunas personas de su circulo, sin embargo por razones que no valen la pena comentar no les fue posible ayudarla.

Así fue como la pequeña Fae termino con Marlene Ascua, conocida mejor entre los marginados mágicos como Ingnis, una hechicera de cuna noble desterrada por los sabios de los 7 reinos, pues la consideraron demasiado poderosa y peligrosa para vivir en las aldea, un marginado social más de la élite mágica. En definitiva hablaban el mismo idioma obligadas a sobrevivir lejos de sus raíces mágicas.

Confiar en alguien que ni siquiera conocía, en un lugar del bosque en donde podían simplemente desaparecerla, o entregarla a Ian, no había sido una de sus mejores ideas últimamente.

-Así que tú eres la famosa Alexandra Selene- dijo aquella mujer, de rostro angelical y cabello negro azabache, mientras caminaba a su alrededor. - Definitiva eres más bonita de lo que esperaba ahora tiene sentido que ese chico lleve tantos años buscándote con desesperación- la inspeccionaba de arriba abajo, como buscando cada detalle de ella, hasta que se detuvo en sus brillantes ojos azules y retrocedió suavemente como quien se sorprende al descubrir algo. - Sí, definitivamente una digna hija de la luna.

El comentario sobre su presunto prometido la molesto, odiaba que la relacionaran con aquella escoria, en tono despectivo ella le contesto.- Simplemente soy uno de sus caprichos, la única mujer que su padre aprobaría como esposa.- Alexandra estaba orgullosa de su linaje, sin embargo había sido una carga los últimos 12 años.- No soy más que un rostro bonito y una línea de sucesión para el.

La mujer mayor, que no tenia aquel aspecto a pesar de tener siglos de vida, se adentró en la cabaña que era más espaciosa por dentro de lo que parecía, el hada la siguió de cerca, observando cada cosa que había a su alrededor, no era la clásica casa de una bruja del bosque que te va a cobrar a cambio de darte lo que le vas a pedir, era más la casa de una mujer que había sido alejada de sus tierras y sus costumbres.

-Resulta refrescante ver a alguien de cuna noble despreciar a los suyos.- Hablo tras detenerse y tomar asiento frente a una mesa con algunas hierbas y flores, claramente le gustaba fumar, su voz y el aroma a humo floral la delataban.- Pero, ¿Por qué no puedo ver tu magia? Es como si algo la estuviera conteniendo.

La miro encender uno de los puros improvisados que estaba haciendo antes de que ella la interrumpiera.- No finjas desconocimiento Ingnis, sabes a qué vine.- Inhalo con fuerza llevando con ella algo del humo que su contraria exhalaba, ginseng y lavanda claramente la quería mantener tranquila.- Necesito que rompas el sello que yo no puedo romper.

La hechicera se levanto y tomo un libro que estaba en una de las repisas junto a la mesa. A pesar de que pareciera que estaban riñendo o compitiendo en una especie de duelo de poder, esas dos mujeres solo eran dos aves heridas que usaban como escudo el sarcasmo y la frialdad pues no podían permitir que las engañaran tan fácilmente.

-Pequeña... Llevo años esperando que vengas a buscar que te ayude.- Se acerco a ella con una dulce sonrisa, aparto un mechón de su rostro y volviendo a su faceta maternal le ofreció un abrazo con un gesto silencioso, un gesto que la mas joven no pudo rechazar, se soltó a llorar entre sus brazos, tal vez efecto del humo calmante, tal vez respuesta al desastre que era su vida los últimos días.- Cuando supe que atacaron la aldea de tus padres me preparé para tu llegada.

Historia actual : El sello parte 2 Entro en esa cabaña, cerrando la puerta detrás de ella, estaba loca, en definitiva se había vuelto chiflada. O tal vez solo era la desesperación, busco ayuda en algunas personas de su circulo, sin embargo por razones que no valen la pena comentar no les fue posible ayudarla. Así fue como la pequeña Fae termino con Marlene Ascua, conocida mejor entre los marginados mágicos como Ingnis, una hechicera de cuna noble desterrada por los sabios de los 7 reinos, pues la consideraron demasiado poderosa y peligrosa para vivir en las aldea, un marginado social más de la élite mágica. En definitiva hablaban el mismo idioma obligadas a sobrevivir lejos de sus raíces mágicas. Confiar en alguien que ni siquiera conocía, en un lugar del bosque en donde podían simplemente desaparecerla, o entregarla a Ian, no había sido una de sus mejores ideas últimamente. -Así que tú eres la famosa Alexandra Selene- dijo aquella mujer, de rostro angelical y cabello negro azabache, mientras caminaba a su alrededor. - Definitiva eres más bonita de lo que esperaba ahora tiene sentido que ese chico lleve tantos años buscándote con desesperación- la inspeccionaba de arriba abajo, como buscando cada detalle de ella, hasta que se detuvo en sus brillantes ojos azules y retrocedió suavemente como quien se sorprende al descubrir algo. - Sí, definitivamente una digna hija de la luna. El comentario sobre su presunto prometido la molesto, odiaba que la relacionaran con aquella escoria, en tono despectivo ella le contesto.- Simplemente soy uno de sus caprichos, la única mujer que su padre aprobaría como esposa.- Alexandra estaba orgullosa de su linaje, sin embargo había sido una carga los últimos 12 años.- No soy más que un rostro bonito y una línea de sucesión para el. La mujer mayor, que no tenia aquel aspecto a pesar de tener siglos de vida, se adentró en la cabaña que era más espaciosa por dentro de lo que parecía, el hada la siguió de cerca, observando cada cosa que había a su alrededor, no era la clásica casa de una bruja del bosque que te va a cobrar a cambio de darte lo que le vas a pedir, era más la casa de una mujer que había sido alejada de sus tierras y sus costumbres. -Resulta refrescante ver a alguien de cuna noble despreciar a los suyos.- Hablo tras detenerse y tomar asiento frente a una mesa con algunas hierbas y flores, claramente le gustaba fumar, su voz y el aroma a humo floral la delataban.- Pero, ¿Por qué no puedo ver tu magia? Es como si algo la estuviera conteniendo. La miro encender uno de los puros improvisados que estaba haciendo antes de que ella la interrumpiera.- No finjas desconocimiento Ingnis, sabes a qué vine.- Inhalo con fuerza llevando con ella algo del humo que su contraria exhalaba, ginseng y lavanda claramente la quería mantener tranquila.- Necesito que rompas el sello que yo no puedo romper. La hechicera se levanto y tomo un libro que estaba en una de las repisas junto a la mesa. A pesar de que pareciera que estaban riñendo o compitiendo en una especie de duelo de poder, esas dos mujeres solo eran dos aves heridas que usaban como escudo el sarcasmo y la frialdad pues no podían permitir que las engañaran tan fácilmente. -Pequeña... Llevo años esperando que vengas a buscar que te ayude.- Se acerco a ella con una dulce sonrisa, aparto un mechón de su rostro y volviendo a su faceta maternal le ofreció un abrazo con un gesto silencioso, un gesto que la mas joven no pudo rechazar, se soltó a llorar entre sus brazos, tal vez efecto del humo calmante, tal vez respuesta al desastre que era su vida los últimos días.- Cuando supe que atacaron la aldea de tus padres me preparé para tu llegada.
Me encocora
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