El reloj marcaba las cinco menos veinticinco de la mañana y a pesar de las horas, era realmente extraño que el bunker estuviera en el más completo de los silencios.
Por lo que él sabía era el único despierto aquella noche, al menos el único despierto de las personas que podían dormir allí. Siempre se había preguntado que hacía Castiel, con sus noches en vela y al parecer pasaba muchas de ellas fuera del bunker, y aunque eso tan solo le suscitaba más preguntas al cazador, había decidido que prefería su ignorancia.
Pero, como iba diciendo a pesar del tamaño del bunker, la cantidad de gente que lo habitaba en aquellos momentos siempre garantizaba que al menos una decena de personas iban a estar despierta, preparándose para algún caso, volviendo de otro, saciando un antojo nocturno en la cocina, charlando con un vaso de whiskey en la mano para combatir el insomnio, o simplemente investigando algo en la biblioteca, pero esa noche no era así.

 

Un movimiento a su lado le arranca de sus pensamientos y desvía la atención de su oído a su mirada, para ver como Hope Mikaelson se remueve a su lado, frunciendo el ceño ante algún tipo de sueño, tan solo para respirar profundo y relajarse por completo contra él cuando se gira acabando apoyada contra su pecho.
Dean sonríe ligeramente quedándose completamente inmóvil por unos segundos, sin querer despertarla. Pasados los momentos de cautela, cuando la respiración de la tríbrida vuelve a ser profunda y pausada, cuando Hope navega de nuevo por un sueño tranquilo, Dean alza su brazo derecho para rodearla y llegar hasta la cascada castaña que ahora cae por su hombro, hasta la almohada y la acaricia de forma rítmica y delicada mientras que algunos mechones rebeldes le hacen cosquillas en el cuello.
¿Cómo había podido llegar tan lejos en la vida sin aquella mujer a su lado? Hope Mikaelson era la criatura más increíble del mundo, y nada tenía que ver con la convergencia de las tres razas sobrenaturales más importantes en su pequeño cuerpo.
Todavía se preguntaba que tenía él para, al parecer, ser merecedor de su amor.
Dean siempre había pensado que todo cuanto Sam y él habían tenido que pasar era como una mala broma del destino, un revés tras otro, si un solo respiro, o una pequeña pizca de felicidad, pero… ahora Sam tenía a Hati (aunque la relación de ambos era tan solo amistosa por el momento), y él la tenía a ella.

 

No iba a decir que perder a su madre con la tierna edad de cuatro años, o tener que ser hermano mayor, padre, madre y amigo de Sammy, sufrir la ira de su padre y la presión de ser el soldado perfecto, perder a tanta gente como habían perdido a lo largo de los años, había merecido la pena por encontrarla, porque no había nada en el mundo que pudiera darle sentido a todo aquel dolor.
Pero la verdad era que gracias a la presencia de Hope, Dean miraba ahora hacia su futuro con una ilusión que nunca había llegado a tener.
Después de casi perderse mutuamente varias veces, de tratar de alejarse y resultar imposible… Dean tenía una cosa clara, quería pasar el resto de su vida con ella.

 

Nunca había tenido esa clase de pensamiento con nadie. Ni siquiera con Lisa, porque aquello, en el fondo sabía que no era su vida, que tan solo estaba viviendo un tiempo y una realidad prestada, era una fantasía de normalidad que no le pertenecía. Pero con Hope no era así, ella nacía de y habitaba el mismo mundo en el que él se movía, y eso ayudaba más de lo que nadie podría pensar.

 

Pero seguían teniendo un gran argumento en su contra. El tiempo. Hope era eterna, y él… por muchas veces que hubiera resucitado después de morir… sabía que llegaría un momento en el que su muerte seria definitiva, muy probablemente, por las conversaciones que había tenido con Billie, la siguiente vez que su corazón dejara de latir. Entonces… ¿era justo atarla a ese destino? 
O peor, ¿era justo atarla al lado de un cazador anciano al que solo le queda luchar contra la demencia mientras rememora viejas victorias, y cuenta a quien quiera escucharlo como mató a Hitler, mientras ella desperdicia mínimo cuarenta años de su existencia, sin cambiar ni un solo ápice hasta verlo morir? Pero… ¿En qué momento aquellas ideas habían empezado a aparecer en su mente? Estaba claro que ya no se imaginaba un futuro sin Hope, pero… ¿de verdad quería expresarlo con palabras? ¿de verdad quería dar aquel paso? ¿era justo que fuera él quien decidiera aquello solo cuando se trataba de la vida de ambos?

 

Aquella última pregunta se había quedado rondando en su mente, privándole del sueño por el resto de la noche.

 

Una idea se había empezado a forma en su cabeza. Una idea de las que una vez que se creaban, ya no tenía forma de deshacerse de ella.
Cuando el día siguiente comienza, todo el silencio que había reinado en el bunker de forma completamente extraordinaria aquella noche, se esfuma, pisoteado por conversaciones cruzadas, risas, bromas… No podías encontrar un solo pasillo o sala del refugio donde no hubiera al menos tres personas, pero ninguna de ellas era a la que Dean buscaba en un principio para poder llevar a cabo el plan maestro que tenía en mente.
Por fin sus ojos verdes se clavan en la joven cazadora, quien estaba entre la marea de personas que atestaban la cocina.

 

— ¡Maggie! La persona que estaba buscando.

 

— ¡Hola, Dean! ¿Qué necesitas?

 

— Lo cierto es que es un favor personal, y necesito total discreción. ¿Crees que puedes hacerlo?

 

La más pequeña le mira con una expresión adorable que navega entre la intriga y la sorpresa.

 

— Si, si claro, puedes contar conmigo.

 

— Genial, eres la mejor, Maggs. Necesito que distraigas a Hope, tengo algo importante que hacer, te prometo que no es nada peligroso, pero no quiero que se entere. ¿Puedes pedirle ayuda con algún caso?

 

Su siguiente objetivo es mucho más sencillo de encontrar. Sabía que estaría cerca de Sam, y Sam era fácil de encontrar, era siempre como un punto de reunión, como una baliza en medio de la noche, destacaba por encima de todos en cualquier escenario posible. 
Pero en lugar de acercarse, Dean espera, dando tiempo también de aquella forma a que Maggie interceptara a Hope. Aquel plan debería de estar perfectamente calculado y medido.
Cuando ve como la tribrida es interceptada por la cazadora, Dean se hace más visible, y cuando tiene la atención de Hati, saca su móvil y teclea un mensaje rápido. Para su suerte, ya se había acostumbrado a los súper oídos de la tríbrida y no iba a tentar al destino.

 

📱 💬: Necesito tu ayuda, espérame en el garaje en media hora y te lo cuento todo, no le digas nada a Sam.  

 

Mientras se guarda el móvil de nuevo en los vaqueros, Dean vuelve al cuarto, allí guardaba las llaves de Baby, el único vehículo de todo el garaje que no estaba a disposición de cualquiera que quisiera usarlo, por lo que, a pesar de que todos sabían que el Chevrolet estaba vetado, guardaba las llaves en su cuarto para evitar tentaciones.
En el pasillo que salía de la biblioteca hacia los primeros cuartos Dean ve a una Hope que claramente le estaba buscando.

 

— ¡Aquí estás! Pensaba que estarías en la cocina, Fred está haciendo huevos revueltos con bacón… en fin, te buscaba porque Maggie me ha pedido ayuda con un tema de chicas…

 

Las cejas de Dean se alzan con sorpresa, pues aquello no se lo esperaba.
— ¿Tema de chicas? ¿Qué tema de chicas? Puedes contármelo sabes que yo soy una tumba.  

 

— Quiere ir de compras, nos vamos a Big Creek Crossing, el centro comercial de Hays. Creo que ella y Billy por fin van a tener una cita, ya era hora si me lo preguntas, y necesita la opinión de una chica, quiero decírselo a Hati también, ¡salida de chicas!

 

Que Billy y Maggie tenían una tensión encubierta que todo el mundo podia ver no era nada nuevo para el cazador, pero sí lo era el hecho de que al parecer ambos hubieran llegado a dar el primer paso, Dean por supuesto se alegraba por ellos, y por lo bien que le venía aquello para sus planes.

 

— Hati tiene planes, la he escuchado hablar con Sam y varios cazadores más en la biblioteca, creo han encontrado un caso cerca de casa, y van a acercarse a investigar. Pasároslo muy bien, y ya sabes, cuéntamelo todo después.

 

La risa de Hope ante su comentario mientras se alejaba de él por el pasillo aún resonaba entre los muros mientras Dean entra a su cuarto y deja pasar la media hora que le había dicho a Hati, y en la que esperaba que Hope y Maggie ya se hubieran ido, y sale del cuarto armado únicamente con su móvil y las llaves del Impala.

 

>> — ¿Me vas a explicar ya que pasa, Dean? Me tienes intrigada.

 

El Chevrolet Impala sale del garaje mientras Hati, le mira impaciente desde el asiento del copiloto.

 

—Vale, te lo voy a contar. Pero no quiero que te pongas histérica ¿vale? En el fondo no significa nada.

 

Hati no responde, tan solo sigue mirando a Dean, alzando ambas cejas como instándole a continuar. Dean inspira hondo y sigue hablando sin mirar a la jötunn.

 

— Vamos a comprar un anillo de compromiso para Hope y necesito que me ayudes a elegirlo.

 

Por el rabillo del ojo Dean puede ver como los ojos de la morena se abren hasta el máximo, y un corto y agudo gritito sale de sus labios, pero lo enmudece con rapidez tapándose la boca con ambas manos durante unos segundos en los que va inspirando hondo.

 

— ¿Cómo puedes decir que no significa nada?

 

Una vez que Hati recupera cierta calma, le lanza aquella pregunta, la cual tenía todo el sentido del mundo.

 

— Porque no voy a dárselo…

 

— Perdona… ¿Qué?

 

— ¡No lo sé, Hats! Quiero pasar el resto de mi desgraciada vida con ella, pero es todo demasiado complicado, no sé si algún día llegaré a pedírselo, pero si ese día llega quiero estar preparado… ¿me vas a ayudar o no?

 

— Ay Dean… sois el uno para el otro, ¡cualquiera que os mire puede verlo! Claro que te voy a ayudar, vamos a encontrar el anillo perfecto y tu encontraras el momento perfecto para dárselo, ella dirá que si… y ¡seréis los novios más guapos que jamás habrán existido!

 

El entusiasmo de Hati lejos de exasperar a Dean termina por hacerle reír, porque aquello era una visión realmente edulcorada de la realidad y sin embargo el cazador estaba deseando creer en ella. Y puede que pudiera hacerlo, tan solo por aquel día. ¿Qué daño podría hacerle? ¿Qué había de malo?
Cuando entran en el pueblo Dean baja la velocidad de Baby, y conduce sin dudar ni un solo momento del camino hasta la única joyería del pueblo, aquella antigua tienda que Hope se había quedado mirando más de una vez, Bennett & Son Fine Jewelry
La pareja entra por la tienda haciendo sonar una molesta campanita, y en menos de un segundo la cabeza de una menuda mujer, cubierta de canas aparece desde la trastienda con una enorme sonrisa.

 

— Bienvenidos a Bennett & Son Fine Jewelry ¿en qué puedo ayudaros?

 

—…

 

Ante el silencio de Dean, Hati pone los ojos en blanco y da un paso adelante, completamente resuelta.

 

— Venimos buscando un anillo de compromiso.

 

— Ah estupendo, tenemos unas piezas preciosas, cada vez es más normal que sean las mismas novias quienes elijan su anillo…

 

— No, no no… — Dean por fin reacciona y se pone a la par de Hati, frente al mostrador, con una amplia sonrisa. — Ella es mi cuñada. — Dean siente la mirada sorprendida y algo acusadora de Hati, pero él no desvía la mirada de la dueña del local. — Ha venido en calidad de amiga mía y de la novia, para dar su opinión.

 

— Ah, disculpen, se ve tanta familiaridad entre ustedes que… Es precioso ver familias tan unidas.

 

Después de aquel comienzo algo accidentado y bastante extraño, la mujer la cual se presenta como Mildred, comienza preguntando por el rango de precio que querían manejar, y cuando Dean responde que aquello no es un problema, a Mildred se le iluminan los ojos y comienza a sacar bandeja tras bandeja de anillos realmente llamativos y porque no decirlo algo horteras incluso para la mirada de Dean.
Al final después de casi media hora descartando joyas, tan solo queda una bandeja con cuatro anillos en ella.

 

— Aquí es donde llega tu momento, Hats. Por favor, por favor, ¿Cuál crees que puede gustarle más a Hope?

 

— Veamos… Hope es una mujer sencilla, así que nada de piedras grandes… eso descarta el de la izquierda. Y el engarce del de la derecha es demasiado tosco para sus dedos…

 

— Genial entonces quedan dos… Vale, ¿Qué te parece… este?

 

Dean señala uno de los dos finalistas, tratando de imaginar cómo quedaría en la mano de Hope, pero sin llegar a montar toda la escena de él mismo arrodillándose porque entonces dejaría todo allí, subiría al coche y conduciría de vuelta a casa.

 

— ¡Es perfecto!

 

— Es una gran elección, es una pieza exclusiva, nadie más en el mundo tendrá nada igual.

 

— Mildred… el precio, por favor, ya hemos dicho antes que no es un problema.

 

— Son 10.000 dólares.

 

— Pagaré con tarjeta.

En el fondo daba igual cuanto costara, gracias a Charlie hacia demasiado tiempo que no tenían problemas con el dinero, y siendo Hope una Mikaelson, aunque la tríbrida no fuera de esa clase de personas materialistas, sabía que eligiera el anillo que eligiera, no entraría ni en la categoría de “lo encontré en un mercadillo en el garaje del vecino” dentro de las posibilidades de aquella posible familia política suya.
Dean y Hati salen de la tienda, y la jötunn casi va dando saltos de alegría y emoción. Y Dean… sorprendentemente se encontraba feliz sosteniendo aquella pequeña caja blanca que contenía un objeto tan minúsculo como importante.

 

— Por cierto… ¿en serio? ¿cuñados?

 

La pregunta de Hati hace que Dean se ría ligeramente mientras arranca y sale del pueblo a poca velocidad.

 

— ¿Qué pasa? ¿Tú puedes soñar con una futura boda que posiblemente jamás se dé, y yo no puedo soñar con que por fin algún día uno de los dos se decidirá a dar el paso? Cada uno con sus sueños imposibles, niña.

 

>> Entre el camino del bunker y el pueblo, en ocasiones abrían un pequeño puesto que buscaba ofrecer refresco a los viajeros de paso, y es ahí donde Dean para a Baby sin avisar a su compañera. Escucha como la morena le pregunta, pero él tan solo sonríe y sale del vehículo, comprando un par de cervezas y entregando una a Hati mientras ambos se apoyan en el capó del coche.

 

— Es la primera vez que voy a hacer esto, y creo que es un gran momento para empezar.

 

Mientras habla, Dean alza su cerveza y espera a que Hati la choque con la suya.

 

— Por el futuro.

 

Ambos brindan por el futuro, por un futuro que por fin Dean empezaba a ver mucho más iluminado.